PDF's por CapítulosEn las últimas décadas Chile se embarcó en un proceso de reformas estructurales que le dieron liderazgo en el mundo y le permitieron crecer al 7% por año por quince años, en el período 1984-1998. No cabe duda que el salto en la productividad que significaron estas reformas está detrás de este notable desempeño. Luego vino la recesión de 1999 seguida un crecimiento que, al menos para nuestros estándares recientes, es mediocre. La caída del crecimiento está vinculada al hecho de que desde mediados de los 90 se empieza a observar un estancamiento en el proceso de reformas. Se abandonan gradualmente las privatizaciones, no se modernizan con la celeridad requerida las regulaciones en los distintos sectores e incluso se retrocede en ciertas áreas claves, como la laboral, y se produce una cierta paralización en áreas fundamentales para un nuevo impulso a la productividad, como la educación, la salud y la reforma del estado. En este escenario, desde hace un tiempo a esta parte se ha empezado a oír con insistencia que el período de esplendor de la economía chilena llegó a su fin. Que el crecimiento de 7% no se volverá a repetir. Bajo esta perspectiva el producto potencial de nuestro país estaría creciendo ahora en torno al 5% por año, con algunos economistas sosteniendo que incluso dicha cifra constituye un techo dentro de las posibilidades actuales de Chile. Desgraciadamente los últimos datos de crecimiento y de productividad avalan esta postura más pesimista. En efecto, se observa una clara declinación en la productividad total de los factores en Chile desde mediados de los 90. Según diversos estudios entre un 25% y un 40% del crecimiento en nuestro país estaría explicado por este factor, por lo que sin un reimpulso a la productividad difícilmente lograremos replicar el crecimiento elevado de nuestro pasado reciente. Las preguntas que naturalmente surgen son: ¿Tenemos que conformarnos con un crecimiento máximo de 5% de aquí en adelante?, ¿No podemos replicar la experiencia de otros países exitosos que tuvieron crecimientos elevados por tres y hasta cuatro décadas?, ¿Es esto todo lo que podemos obtener?, La respuesta que da este libro es que no, o al menos que no necesariamente. Aquí se entregan ideas que significarían un gran nuevo salto de la productividad y que permitirían sostener un crecimiento elevado por al menos otra década. El objetivo de este libro es, precisamente, contribuir con un programa de reformas estructurales. Se trata de un conjunto de propuestas muy concretas en distintas áreas económicas y sociales que ayudarían a dar el salto definitivo que se requiere para que Chile llegue al bicentenario a las puertas del desarrollo. El foco del libro está en la parte propositiva y no el diagnóstico. Obviamente un buen diagnóstico es clave para hacer una proposición adecuada. Cada autor tiene un diagnóstico claro de su respectiva área y ha escrito abundantemente sobre el tema. Aquí se les pidió que sacrificaran parte de dicho diagnóstico y se centraran directamente en las propuestas. Cabe destacar que, para lograr aún una mayor concreción en las propuestas, cada capítulo contiene un cuadro resumen con ellas. Se identificaron diez áreas claves: salud, educación, pobreza, mercado laboral, legislación antimonopolios, sectores eléctrico y telecomunicaciones, política medio ambiental, ahorro y política tributaria, mercado de capitales y banca. En cada tema se seleccionó uno o dos expertos que escribieron el respectivo capítulo. Cada artículo fue sometido a un riguroso escrutinio que consistió en comentarios de los editores y de otros expertos en cada uno de los temas. Además se realizaron reuniones para discutir detalladamente los capítulos. De esta manera éstos se fueron perfeccionando hasta llegar al resultado que se muestra en este libro.
Inscripción Nº 119.656 ISBN 956-7015-31-7 Publicado en Santiago de Chile, mayo de 2001. Derechos reservados 1.000 ejemplares Impreso en Andros Impresores, Santa Elena 1955