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Opinan en la Prensa: La Tercera, 7/10/2007 El SEP, los puertos y el síndrome de los Tres Chiflados Alexander  Galetovic y Leonidas  Montes (autores)

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En un episodio célebre los Tres Chiflados son llamados desde una mansión para tapar una gotera. Al comienzo rompen la llave, convirtiendo la gotera en un chorro. Lo que sigue es una sucesión de desatinos. Al final, la todo se inunda, el agua se desborda y la mansión colapsa (*). La reciente decisión del Consejo del Sistema de Empresas Públicas (SEP) de suspender las licitaciones de puertos “para estudiar el tema”, y lo que ha venido sucediendo, sugieren que esta institución podría estar siendo víctima de un síndrome parecido al de los Tres Chiflados.

Partamos con un poco de historia. En 1996 el gobierno de Frei decidió reformar Emporchi. Era una típica empresa pública: funcionaba con el Estatuto Administrativo, empleaba dos veces más trabajadores que los necesarios y les pagaba mucho más que lo razonable. Y si en nuestros puertos principales cada frente de atraque era operado por varias empresas distintas, en otros países eran más eficientes: los frentes eran operados por una sola empresa, lo que se conoce por sistema monoperador. Esto permitía aumentar enormemente la capacidad y eficiencia del puerto.

Como nos recordó Patricio Arrau hace un par de semanas (**), Emporchi mejoró considerablemente sus utilidades y su productividad. El solo cambio a un sistema monoperador en los puertos concesionados permitió aumentar más de tres veces la carga movilizada por hora. La licitación y concesión de los frentes de atraque fue todo un éxito. Buena parte de la mayor eficiencia ha beneficiado a los usuarios, porque la licitación de las concesiones resolvió diestramente una serie de problemas de incentivo y libre competencia. Por eso, la privatización ha sido todo un éxito y de paso mostró que la Concertación puede hacer muy bien las cosas cuando se lo propone.

Esto es, claro, hasta que el SEP entró en escena. Talcahuano es un puerto muy pequeño que, literalmente, se está viniendo abajo. Si bien tiene dos sitios de atraque, hoy sólo funciona uno. Y la carga que mueve ha caído desde 617.000 toneladas en 2000, a 270.000 toneladas en 2006. Desde hace tiempo la administración y los trabajadores de Talcahuano están de acuerdo en concesionar. De lo contrario el puerto morirá y los trabajadores perderán sus puestos. Por eso se decidió llamar a licitación.

En eso estaban cuando, se dice, apareció un senador un tanto díscolo a quien se le ocurrió que no había que privatizar. Además, algunos temían un estallido social propiciado por un grupo de estibadores que no eran empleados del puerto. Ante estas goteras, el SEP, presidido por el doctor Patricio Rojas, entró a picar. Pero se encontró con un pequeño problema: las empresas estatales que operan bajo las disposiciones que establece la Ley de Valores son autónomas. Sin embargo, en Chile tales minucias no son obstáculos para el Realpolitik. Cuando el directorio, ejerciendo sus atribuciones, votó mayoritariamente para seguir con la licitación, el doctor Rojas nos recordó sus dotes de cirujano. Fue una operación rápida y limpia. Ese viernes tres directores renunciaron. Y entre gallos y medianoche, se nombró a un nuevo director más confiable. Así, el sábado se pudo suspender la licitación. Un par de semanas después el SEP regresó a la normalidad: Talcahuano pasó a ser presidido por Eliana Caraball, ex diputada DC.

Lo que sucedió después es digno de los Tres Chiflados. El Consejo del SEP declaró que el puerto era muy chico y por lo tanto privatizarlo no contribuiría al desarrollo. En seguida el SEP suspendió la licitación del puerto de Coquimbo. ¿Qué explicación dio el doctor Rojas? En otras ocasiones ya había defendido con desparpajo el derecho de quienes nos gobiernan a hacer lo que quieran. Durante la investigación del despilfarro de más de US$1.000 millones en EFE fue consultado por el posible uso de Ferrocarriles con fines políticos. Fue transparente: “todas las decisiones de los trenes son políticas, desde el Presidente Balmaceda en adelante” (sic.). Esta vez trató de ser más circunspecto. Prefirió decir que las licitaciones se habían suspendido para que un panel de expertos --- estrategia ya utilizada en EFE --- estudie su conveniencia. ¿Estudiar su conveniencia? Sí, leyó bien. Para el doctor no es suficiente que, de acuerdo con la propia memoria de la SEP, un puerto concesionado monoperador mueva tres veces más carga por hora que uno multioperador.

Los copropietarios de las empresas públicas nos merecemos algo mejor que esto. Por eso, es hora de preguntarse por qué el SEP, institución que controla a 28 empresas de todos los chilenos, es dirigido por alguien que no tiene, ni remotamente, los conocimientos técnicos necesarios. Peor aun, el doctor Rojas siempre ha dejado en claro la musculatura política de sus decisiones. Por eso, urge reformar al SEP. Esta reforma podría empezar mañana mismo si la Presidenta designase en su lugar a un profesional serio y capaz, como hay muchos en la propia Concertación. Acto seguido la administración del SEP debiera integrarse a la Gerencia Pública para ser supervisada por un Consejo independiente parecido al del Banco Central.

¿Hasta dónde llegarán el doctor Rojas y el SEP? Aunque urge invertir en espigones en Valparaíso, San Antonio, Talcahuano, Coquimbo, Puerto Montt, Chacabuco y Punta Arenas, seguramente el gobierno sólo sentará cabeza cuando las roturas de cañerías se desborden frenando nuestras exportaciones. Entretanto se habrán perdido un par de años. Pero bueno, este gobierno nos ha dejado en claro que las reformas microeconómicas de poco sirven. Seguramente por eso nos acaban de informar que seremos “desarrollados como Portugal” en 2020. ¡Qué gran muestra de fe! Porque si administrando el Estado como el SEP llegamos a ser desarrollados, ese si que será un milagro económico.

Alexander Galetovic es profesor en la Universidad de los Andes e investigador del CEP (agaletovic@uandes.cl).
Leonidas Montes es profesor en la Universidad Adolfo Ibáñez y miembro del Consejo Directivo del CEP (leonidas.montes@uai.cl).

(*) Buscar “A plumbing we will go” en www.youtube.com
(**) “¿Qué hacer con Codelco? Miremos los puertos”, La Tercera, 17 de agosto de 2007.


Más en:
OPINIONES (Todas) :: Alexander Galetovic OPINIONES (Todas) :: Leonidas Montes

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