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Formación técnica en un mercado laboral con desajustes

Roberto Cases V..

Formación técnica en un mercado laboral con desajustes

(…) sabemos bastante sobre cuántos técnicos se forman en el país, pero muy poco sobre cómo mejorar el emparejamiento entre las competencias de los egresados y los puestos disponibles en el mercado laboral chileno. Las promesas de la educación técnica superior (a nivel productivo, un vínculo estrecho con la industria, y a nivel personal, mejores trayectorias laborales), no se sostiene únicamente ampliando el acceso.

Desde hace tiempo las cifras laborales de Chile no han sido auspiciosas. Más allá del nivel de la tasa de desempleo (9,4% en mayo), persiste un importante desajuste entre las calificaciones de las personas y las requeridas por los puestos de trabajo. Un reciente estudio del CEP reveló que la sobreeducación; esto es, trabajadores con educación superior en ocupaciones que requieren un menor nivel educativo, se ha vuelto cada vez más relevante, afectando fuertemente a la educación técnica. De hecho, entre 2017-2024, dos de cada cinco técnicos se desempeñaban en laborales que requerían menos años de educación.

El hallazgo contradice la promesa de la formación técnica, que supone un vínculo más estrecho con los requerimientos de las distintas industrias. Que la sobreeducación sea extendida sugiere que ese enlace no está operando. Tres aspectos permiten aproximarse a esta contradicción. El primero tiene que ver con la evolución de la oferta relativa de trabajo. Entre 2006 y 2024, la proporción de la fuerza de trabajo con estudios superiores pasó de 29% a 55% impulsada principalmente por la educación universitaria. Cuando la disponibilidad de titulados universitarios crece con rapidez y la estructura ocupacional se transforma a un ritmo menor, los empleadores podrían ordenar sus preferencias por aquellos que cuentan con mayores credenciales. En este sentido, el desajuste podría ser doble: personas con títulos universitarios realizando labores que podría hacer un técnico de nivel superior y estos últimos realizando trabajos que podría hacer alguien con educación media. Este mecanismo del desajuste es especialmente relevante en un contexto de mercado laboral con poco dinamismo y alto desempleo ilustrado.

El segundo, muy relacionado al anterior, es la diferenciación efectiva de las tareas. Si el ordenamiento por credenciales opera, surge la pregunta de si en Chile es distinguible el conjunto de tareas que ejecuta un titulado técnico del que realiza un universitario en ocupaciones comparables. Y más relevante aún, ¿son complementarios estos conjuntos de tareas? La respuesta no es menor, pues de ella dependen decisiones de política concretas.

El tercer aspecto es prospectivo y el más exigente. Radica en reflexionar sobre qué habilidades se deben transmitir en la formación técnica superior cuando el contenido del trabajo se transforma con rapidez. El cambio tecnológico, donde la automatización y la inteligencia artificial generativa marchan en primera línea, altera el conjunto de tareas de las ocupaciones a una velocidad que la formación inicial difícilmente logra seguir. En este sentido, los programas de capacitación y la educación continua enfrentan la misma interrogante para abordar la actualización y extensión de habilidades de las personas.

Los tres aspectos comparten un denominador común: sabemos bastante sobre cuántos técnicos se forman en el país, pero muy poco sobre cómo mejorar el emparejamiento entre las competencias de los egresados y los puestos disponibles en el mercado laboral chileno. Las promesas de la educación técnica superior (a nivel productivo, un vínculo estrecho con la industria, y a nivel personal, mejores trayectorias laborales), no se sostiene únicamente ampliando el acceso. Más bien, es necesario contar con mayor evidencia sobre cómo se configuran las tareas en los lugares de trabajo y qué habilidades específicas demandará la transformación tecnológica. Sólo articulando la oferta formativa con la realidad productiva actual y futura se evitará que el esfuerzo de miles de estudiantes técnicos termine frustrado en la sobreeducación.