Opinión | La Tercera, 15 de octubre de 2018

Al fin del mundo

Chile posee hoy un 21,5% de áreas terrestres protegidas. Y la Patagonia, comprendida entre la Región de Los Lagos, Aysén y Magallanes, concentra el 90% del total. Eso sí, invertimos muy poco en ellas.

Pronto se cumplirán tres años de la partida de Douglas Tompkins, un empresario, aventurero y filántropo que dejó marcadas huellas en nuestro país. Y también un legado que nos conmueve y enorgullece. Su compañera de expedición, Kris Tompkins, ha seguido la ruta que emprendieron hace ya más de 25 años. Han creado cinco nuevos parques y han contribuido para habilitar unas 4,5 millones de hectáreas de áreas protegidas en Chile. Una obra que es reconocida a nivel internacional. Y todo esto lo han hecho -hay que destacarlocon el empuje y tesón del extranjero que cae en tierras chilenas, el país con una de las mayores tasas de desconfianza.

Chile posee hoy un 21,5% de áreas terrestres protegidas. Y la Patagonia, comprendida entre la Región de Los Lagos, Aysén y Magallanes, concentra el 90% del total. Eso sí, invertimos muy poco en ellas. El Estado aporta unos 20 millones de dólares y lo demás, casi la mitad, proviene de los ingresos de los parques. Esto resulta incomprensible ya que el valor de estos parques es inmenso. Se podría pensar que la sociedad civil podría ayudar en estas materias, pero la realidad es otra: nuestro sistema tributario castiga las donaciones con fines medioambientales. Si una persona natural o jurídica quiere ayudar a promover la conservación de nuestra naturaleza mediante una donación, pierda cuidado que esto le saldrá caro. La persona estará afecta al impuesto de herencia, asignaciones y donaciones con cargo al donatario. Y si el donante es una empresa, será tratado como un gasto rechazado afecto al impuesto a la renta.

Más de seis millones de extranjeros vinieron a Chile en 2017, y muchos visitaron nuestra Patagonia. Es evidente que esta última cifra crecerá con el tiempo. La razón es simple: Patagonia es un irresistible imán para el turismo internacional. Pero no hacemos mucho por su conservación.

Douglas Tompkins, el fundador de North Face y Esprit dejó todo por la naturaleza y nuestra Patagonia. Y murió en el lago Carrera. No podía irse de otra manera. Pero en Chile somos desconfiados y malos para reconocer. Ya es tiempo de tomarnos en serio lo que hoy significa para las futuras generaciones esa pasión por la naturaleza y su defensa de la Patagonia. Tompkins nos dejó lecciones. Y también muchas tareas pendientes. Esta posta sigue ahora en manos de Kris Tompkins, su compañera que hoy preside la Fundación Tompkins.

Chile ha progresado y ha cambiado mucho. Las nuevas generaciones valoran y entienden la importancia de la naturaleza. Saben que las chimeneas están en retirada. Ya es tiempo de que algún líder tome esta bandera. En la discusión tributaria, ¿es demasiado osado pensar que algún parlamentario con visión de largo plazo promueva una nueva Ley Tompkins que al menos no impida apoyar vía donaciones el gran legado conservacionista?

Leonidas Montes L.

Leonidas Montes L.

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