Opinión Qué Pasa, 6 de enero de 2017

Alerta roja para los Liceos de Excelencia

Sylvia Eyzaguirre T. |

Es una paradoja que la ley que busca la inclusión socioeconómica de los alumnos terminará, en los hechos, destruyendo los pocos instrumentos de movilidad social que tenemos en Chile.

Si bien es cierto que la Ley de Inclusión no es responsable de esta caída, pues se implementó por primera vez en Magallanes, en el corto plazo ella terminarán con los liceos de excelencia.

Los resultados de la Prueba de Selección Universitaria (PSU) no fueron muy distintos de años anteriores. En promedio, los liceos municipales obtuvieron 469 puntos, los colegios particulares subvencionados 502, y los colegios particulares pagados 600 puntos. Esta diferencia se refleja en la distribución de los mejores puntajes. Mientras en el sector municipal sólo 888 alumnos de 90 mil que rindieron la prueba (1%) obtuvieron 700 puntos o más, que les permiten acceder a una de las mejores universidades del país, en el sector particular pagado 3.698 alumnos de casi 27 mil (14%) obtuvieron un puntaje dentro de este rango.

El nivel socioeconómico de la familia explica parte importante de los resultados de la PSU. Sin embargo, ello no implica que no exista la meritocracia. Los 888 alumnos del sector municipal que obtuvieron sobre 700 puntos representan el 13% del total de estudiantes con estos puntajes. Estos alumnos compiten con alumnos de colegios particulares pagados por un cupo en las carreras y universidades más selectivas. Sin duda la competencia es injusta, no sólo el nivel socioeconómico les juega en contra, sino también la enorme diferencia en los recursos invertidos en su educación, mientras la subvención de enseñanza media bordea los $70.000 y la Subvención Escolar Preferencial aumenta la subvención en $30.000 para los alumnos más vulnerables, los colegios particulares pagados cobran entre $300.000 y $600.000 mensuales. Sin embargo, frente a esta adversidad estos alumnos, con su esfuerzo y talento, nos recuerdan que no hay obstáculos que no puedan ser vencidos.

Es aquí donde cobran especial importancia los liceos emblemáticos. La mayor parte de estos 888 alumnos estudió en un liceo emblemático (el año pasado el 73% de los alumnos egresados de liceos municipales que quedaron seleccionados en la Universidad de Chile y Pontificia Universidad Católica estudió en un liceo emblemático). Estos liceos ofrecen una formación exigente a alumnos de clase baja y media que no tienen la posibilidad de pagar un colegio particular pagado, mejorando significativamente las posibilidades de acceder a las mejores universidades del país.

Por eso preocupa tanto la baja en los resultados de este año de los liceos emblemáticos. Si bien, obtuvieron un puntaje promedio muy superior al de los liceos municipales (90 puntos más) y colegios particulares subvencionados (60 puntos más), disminuyeron, en promedio, respecto del año pasado cerca de 14 puntos. Uno de los liceos emblemáticos que más disminuyeron su puntaje fue el Instituto Nacional, cayendo 24 puntos. A diferencia de los años anteriores, donde el Instituto Nacional y el Liceo Carmela Carvajal figuraban dentro de los 2 establecimientos escolares con mejores resultados en la PSU, este año no figuran dentro de los 100 colegios con mejor desempeño.

Si bien es cierto que la Ley de Inclusión no es responsable de esta caída, pues se implementó por primera vez en Magallanes, en el corto plazo ella terminarán con los liceos de excelencia. Es una paradoja que la ley que busca la inclusión socioeconómica terminará, en los hechos, destruyendo los pocos instrumentos de movilidad social que tenemos.