Uno de los aspectos más impresionantes de este sabio venezolano es que llegó a Chile al filo de los 50 años y recién entonces, entre 1829 y 1865, desarrolló el grueso del legado que la República de Chile a veces, digámoslo, celebra.
Dos efemérides importantísimas habrá en este octubre de 2025: los 160 años del fallecimiento de Andrés Bello, que murió en Santiago en 1865, y los 150 del natalicio de su bisnieta, la gran escultora Rebeca Matte Bello, nacida en Santiago diez años después, en 1875.
Sobre Bello habrá el día miércoles 8 de octubre una imperdible jornada en el Salón de Honor de la Universidad de Chile, de la que participarán docentes de siete facultades: Filosofía y Humanidades, Derecho, Ingeniería, Economía y Negocios, Artes y el Instituto de Estudios Internacionales. Una maratón en la que se lucirán los historiadores Iván Jaksic, Alfredo Jocelyn-Holt, Bernardino Bravo, María Angélica Figueroa, los astrónomos Mario Hamuy y Luis Campusano, el lingüista y el expresidente de la Academia Chilena de la Lengua, Alfredo Matus, el economista Óscar Landerretche, el célebre traductor de Kavafis, Miguel Castillo Didier, como también Grinor Rojo, ensayista y latinoamericanista de renombre internacional, entre otros presididos por la Rectora Rosa Devés Alessandri. Como si esto fuera poco, la soprano Patricia Cifuentes y la pianista Leonora Letelier interpretarán arias de Bellini y Donizetti, porque, además de jurista, gramático, historiador, filósofo, divulgador científico, Bello fue un conocedor y difusor de la ópera de su tiempo, según los trabajos de Luis Merino o Nelson Cartagena, lingüista y profesor de la Universidad de Friburgo, nacido en La Vega, como le gustaba contar, y egresado del Instituto Nacional y la Universidad de Chile.
La jornada cerrará con una alocución del decano de la Facultad de Derecho, Pablo Ruiz-Tagle, que lleva el intrigante título “Sufrimientos de Andrés Bello”.
La semana siguiente, el miércoles 15 de octubre, la Biblioteca del Congreso Nacional hará lo propio con otra imperdible jornada durante la cual se presenta un libro conmemorativo. La BCN pondrá el énfasis en un hecho fundamental que a veces se olvida: Andrés Bello, es cierto, fue el autor del Código Civil, el rector instalador de la Universidad de Chile, y además se desempeñó como Senador de la República por tres periodos consecutivos, mientras, por supuesto, llevó a cabo su gran producción literaria e institucional.
Uno de los aspectos más impresionantes de este sabio venezolano es que llegó a Chile al filo de los 50 años y recién entonces, entre 1829 y 1865, desarrolló el grueso del legado que la República de Chile a veces, digámoslo, celebra.
Es digno de nota el hecho de que tanto la Universidad de Chile como la Biblioteca del Congreso Nacional harán ver la amplia variedad de quehaceres que ocuparon a Bello. Porque no solamente fue un jurista y gramático. Antes que nada, Bello fue un poeta, el más importante de la primera mitad del siglo XIX en Hispanoamérica. Un poeta que puso sus ojos en las estrellas e intuyó en la descripción metafórica grandes descubrimientos posteriores, según el astrónomo Mario Hamuy.
Así que si usted es de provincia, tómese un bus, una avión, un tren, barco o lancha y véngase el miércoles 8 o 15 a Santiago. ¡Lo esperamos!



