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Brecha de especialistas en salud

Alfonso España M..

Brecha de especialistas en salud

(…) según estimaciones del Minsal, a diciembre 2024 había 24.073,25 JCE de médicos. Según el Plan de Inversiones en Salud 2025-2035, para que la infraestructura pueda funcionar adecuadamente harían falta otras 7.156,5 JCE (un 30% más).

En la encuesta CEP el problema de la salud ha ocupado sistemáticamente uno de los tres primeros lugares entre las preocupaciones de la ciudadanía. Según la versión N°96 (2026), de hecho, es la segunda prioridad que las personas creen debería tener el Gobierno, solo detrás de la delincuencia.

Las acciones más visibles del Ejecutivo en esta línea han sido acelerar la atención de personas con sospecha o diagnóstico de cáncer, en el marco del Plan Alerta Oncológica. Es un énfasis valioso, pues los retrasos en tratamiento del cáncer aumentan importantemente la mortalidad, pero hay desafíos complementarios en salud que exigen estrategias de largo plazo, como cerrar la llamada “brecha de especialistas”.

El Ministerio de Salud (Minsal) observa los cargos de los Servicios de Salud según lo que denomina jornada completa equivalente (JCE). En términos simples, una JCE equivale a un cargo de jornada completa. Al respecto, según estimaciones del Minsal, a diciembre 2024 había 24.073,25 JCE de médicos. Según el Plan de Inversiones en Salud 2025-2035, para que la infraestructura pueda funcionar adecuadamente harían falta otras 7.156,5 JCE (un 30% más).

Considerando las tasas de crecimiento de funcionarios, el problema no está en cubrir las plazas al 2035, sino en las competencias de dichos profesionales. En esta línea, el Minsal (2025) estima que las brechas de especialidades para el cáncer “representan un incremento de dotación de un 140% respecto a la oferta de personal que dispone la red asistencial para brindar la atención a pacientes”.

Del mismo modo, CIPS-UDD (2026) consigna que el 33% de los prestadores individuales con título de radioterapia oncológica se concentran en la RM, mientras que regiones como Ñuble, Arica, Coquimbo y Aysén no cuentan con dichos especialistas. A ello se podrían añadir otras brechas de especialidades, como medicina intensiva, urgencia, geriatría y anestesiología.

Este problema exige una estrategia de largo plazo coordinada con las instituciones de educación superior: el desafío abarca tanto la formación de estos profesionales como su atracción y retención en el sector público, en especial en zonas extremas. Sin este enfoque, la red asistencial difícilmente podrá responder a la creciente demanda de la ciudadanía.