Debates de Política Pública | N° 14, marzo 2016

Cambios en la participación electoral tras la inscripción automática y el voto voluntario

Luego del cambio de un sistema de inscripción electoral voluntaria y voto obligatorio hacia uno de inscripción automática y voto voluntario en Chile en 2012, la participación electoral cayó fuertemente. Este artículo estudia el recambio de votantes tras la reforma, aspecto ignorado por la literatura a la fecha. Usamos datos novedosos que nos permiten conocer con exactitud cuántas personas votaron por primera vez en la elección presidencial y parlamentaria de noviembre de 2013 y cuántos inscritos antiguos dejaron de votar. También se analiza el recambio por género, edad, comunas y regiones, además de correlaciones con variables socioeconómicas, a nivel comunal.
Los datos indican que hubo 1.321.401 nuevos votantes, esto es, personas que no estaban inscritas en el régimen anterior y que votaron en 2013. Esto significa que en torno a uno de cada cinco votantes de la elección de 2013 estaba votando por primera vez en su vida en una elección presidencial. A la vez, 2.624.724 personas que estaban inscritas antes de la reforma, no acudieron a las urnas en 2013. Esto significa que cerca de una de cada tres personas que estaban inscritas en el sistema anterior no votaron en 2013. En términos generales, cabe destacar que estos cambios implican que hubo un gran recambio de votantes tras la reforma: poco menos de 4 millones de personas, equivalentes a cerca de 30% del padrón en 2013.
Las mujeres que no estaban inscritas antes de la reforma fueron a votar en mayor medida que los hombres que no lo estaban, a la vez que los hombres previamente inscritos dejaron de votar en mayor medida. En cuanto a la composición etaria de los votantes, se observa que en 2013 hubo un incremento neto en la participación electoral de los chilenos entre 18 y 34 años, y una pérdida neta de votantes mayores de 35 años, la cual se concentra principalmente en los votantes de entre 40 y 55 años de edad. Como consecuencia, el sesgo etario que se observaba en el padrón, al momento de establecerse la reforma, se redujo importantemente.
Analizamos también la distribución de estos cambios por regiones y comunas. La Región Metropolitana tuvo la mayor proporción de nuevos votantes y la menor de quienes dejaron de votar. Los datos sugieren que las regiones más extremas del país, tales como la XII, XV, I, II y XI, presentan una mayor proporción de personas que dejaron de votar. En cuanto a comunas, se observan relativamente más nuevos votantes en las más populosas, así como menos personas que dejaron de votar. La relación entre los cambios tras la reforma y el nivel de ingreso o la tasa de pobreza comunal no es concluyente respecto del sesgo de clase.
Recientemente, y quizás porque se aproxima un nuevo ciclo de elecciones, la voluntariedad del voto ha vuelto a ser objeto de debate. Creemos que es necesario enfrentar este debate habiendo analizado, en profundidad, los efectos de la reforma llevada a cabo hace sólo cuatro años. Esperamos que este artículo contribuya a ese objetivo. No obstante, aunque la evidencia empírica es fundamental para informar este debate, creemos que, en última instancia, la deseabilidad del voto obligatorio obedece principalmente a argumentos normativos.

Loreto Cox A.

Loreto Cox A.

Área de Investigación: educación superior, distribución del ingreso, opinión pública.

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Ricardo González T.

Ricardo González T.

Áreas de investigación: opinión pública, análisis comparado, bienestar subjetivo, información política, movilidad subjetiva, participación electoral.

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