Estudios Públicos Nº 17, 1985.

La influencia de los sistemas electorales

Giovanni Sartori |

Los países jóvenes que no tienen un sistema de partidos estructurado y adoptan un sistema electoral de representación proporcional (más de un representante por distrito) se autoimponen condiciones poco favorables para superar la atomización partidista y lograr una consolidación. Una fórmula electoral fuerte (por ejemplo, un representante por distrito) tiene un efecto reductivo respecto de los partidos distrito por distrito (efecto local) por cuanto los que se sitúan bajo la simple mayoría o bajo la cuota tienden a desaparecer. Ello tendrá, además, un efecto reductivo a escala nacional, salvo que haya partidos fuertes que sean diversos en los distintos distritos, lo cual con frecuencia se produce en virtud de motivos regionalistas, étnicos, lingüísticos, religiosos e ideológicos. Por consiguiente, un sistema electoral pluralista, por ejemplo, de un solo representante por distrito, en el largo plazo tiende a producir una competencia bipartidista nacional si el electorado refractario a la presión del sistema electoral queda disperso en proporciones que están por debajo de la pluralidad en los diversos distritos, pues en tal caso serán los mismos dos partidos los contendores relevantes en todos los distritos del país.

Un sistema electoral proporcional (más de un representante por distrito, generalmente asociado a la representación proporcional más posible también con sistemas de simple mayoría o mayoría relativa) no causa la multiplicidad de partidos, sino que la refleja. De haber un sistema estructurado de competencia bipartidista, la representación proporcional no genera su disolución y reemplazo por un número mayor de partidos. Los métodos proporcionales no tienen efectos de multiplicación o fragmentación sino que de transparencia.

El trabajo examina: 1) distritos plurales de un solo miembro; y 2) distritos de representación proporcional multimiembros (elegidos, entonces, mediante alguna fórmula matemática que permita transformar votos en bancas). La representación proporcional puede ser más o menos pura o proporcional. La regla empírica es que mientras menos representantes se elijan por distrito, menor será la proporcionalidad e, inversamente, a mayor número de representantes por distrito, mayor la proporcionalidad.

El autor concluye que el efecto de las leyes electorales es, en suma, generar las siguientes tendencias: 1) Las fórmulas electorales pluralistas (un representante por distrito) facilitan un formato de dos partidos e, inversamente, obstruyen el multipartidismo; y 2) Las fórmulas de representación proporcional (más de un miembro por distrito) facilitan el multipartidismo e, inversamente, es difícil que conduzcan a un bipartidismo si éste no existía de antemano.

Los efectos de los sistemas electorales no pueden ser evaluados sin considerar paralelamente las propiedades de manipulación del sistema de partidos en cuanto tal. Pues, también el tipo de sistema de partidos que exista condiciona en importante medida la actitud de los votantes.