Estudios Públicos Nº 19, 1985.

Libertad cultural, pluralismo político y capitalismo

Arturo Fontaine T. |

Capitalismo y Libertad de Milton Friedman no sería una defensa, sino que resultaría ser, más bien, una "elegante lápida del liberalismo", según Macpherson. Una de las razones es que Friedman no lograría demostrar que la libertad política requiere del capitalismo. En el artículo me propongo examinar ciertos argumentos que tienden a vincular la libertad propia del capitalismo competitivo con la libertad cultural y política. En la primera parte analizo planteamientos de Friedman y algunas —no todas— de las críticas de C. B. Macpherson; luego, examino enfoques de Hayek y de Kolakowski acerca de la planificación central y su carácter antilibertario. La última parte está destinada a considerar la relación entre las conclusiones a que se llega y una visión de la libertad negativa o formal. La posición que defiendo concibe el sistema económico capitalista de mercado como una —no la única, desde luego— de las garantías institucionales de la libertad cultural y política. Sin embargo, se objeta el uso de conceptos tales como "condición necesaria pero no suficiente para la libertad política", y se propone considerar a la institucionalidad capitalista, empleando los términos de Madison, como una "invención de la prudencia". Las reflexiones finales esbozan un papel para la libre concurrencia en el proceso de constitución de las identidades de personas y grupos al interior del cuerpo social.