Estudios Públicos Nº 21, 1986.

Notas sobre el liberalismo clásico

Ezequiel Gallo |

El término liberalismo ha sido objeto, en tiempos recientes, de una constante distorsión en su significado. Por esta razón el autor, en un esfuerzo por despejar el concepto de interpretaciones erróneas, recurre a textos liberales clásicos para encontrar los verdaderos fundamentos. En relación al liberalismo y el gobierno, recoge dos principios básicos de John Locke, el de la necesidad de la existencia de un gobierno que proteja los derechos y libertades de los individuos de toda agresión ilegítima y el de que ese gobierno debe limitarse a funciones que protejan la vida, libertad y posesiones.
Se refiere también a la relación entre liberalismo y economía y al error ampliamente difundido acerca de su preocupación fundamental por los aspectos económicos. Ante esto, demuestra que distintas escuelas liberales coinciden en dar al hombre una dimensión más amplia que la puramente económica. Un punto central del pensamiento político liberal ha sido la preocupación por la forma de gobernar, el cómo se gobierna y los límites del poder. Sobre el ámbito político, los autores clásicos tenían la fuerte convicción de que era un medio para proteger los derechos individuales, y una evidente desconfianza por la tendencia a considerar los instrumentos políticos como fines en sí mismos. En este sentido, el método democrático parecería a los liberales la forma más eficaz de proteger tales derechos.
Se concluye que el liberalismo es un conjunto de principios coherentemente entrelazados y que por lo tanto se puede aceptar o rechazar, modificar en los aspectos no esenciales, pero difícilmente pueda "modernizarse" para hacerlo más "social", pues sólo se lograría distorsionar el cuerpo de ideas y dificultar su aplicación política y económica.

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