Estudios Públicos Nº 26, 1987.

Los derechos humanos y el nuevo realismo

Michael Novak |

El enfoque desarrollado en este ensayo sobre el tema de los derechos humanos, en tanto una de las fuentes inspiradoras de la política externa norteamericana, trasciende la pugna entre pragmáticos e idealistas y va al fondo del problema: qué se entiende por derechos humanos, qué tan universales efectivamente son, cómo asumir el compromiso con ellos en términos de estrategia política, cómo alimentar la promoción de esos derechos frente a una doctrina y a una potencia mundial que los rechaza como expresiones de la legalidad burguesa, no obstante invocarlos y utilizarlos como armas desestabilizadoras de sociedades y gobiernos que no controla.
Los planteamientos de Novak se apartan considerablemente de los temores que la bandera de los derechos humanos ha suscitado entre el conservadurismo político y constituyen una exhortación a asumir esta causa en forma responsable y cabal, al margen de toda suerte de oportunismos y desde la base ética y espiritual en que ella se funda. A juicio del autor, la protección efectiva de los derechos de las personas depende de todo un conjunto de instituciones jurídicas que sólo representan "barricadas de pergamino" si faltan las ideas, hábitos y tradiciones que les dan sentido. Ello supone, entonces, una clara comprensión de ciertas ideas básicas acerca de la naturaleza de la persona humana, de las comunidades humanas, del Estado limitado y del bien común.
De allí la necesidad de una "guerra de las ideas", que es vista, en este artículo, como un elemento clave de la lucha contra la Unión Soviética, el principal adversario de los derechos humanos, según este ensayista. Porque a pesar de que los soviéticos profesan su materialismo, entienden mejor que nosotros el poder de las ideas. Y porque, en el mundo actual los intelectuales y otros miembros de la "nueva clase" tienen y tendrán una influencia creciente.