Estudios Públicos Nº 29, 1988.

Reprogramación de la deuda externa con reducción de transferencia de recursos

Jorge Marshall |

Este trabajo trata de elucidar algunos problemas del endeudamiento externo de América Latina y de las maneras de reducir su peso.

En los años transcurridos desde 1982 hasta comienzos de 1985, se presentaron algunos hechos que pudieron dar base a los puntos de vista optimistas sobre la deuda, la recuperación de las economías industriales y cierta baja en las tasas de interés, así como las políticas de austeridad que siguieron casi todos los países que tenían deudas elevadas. Pero con posterioridad el crecimiento de los países industriales ha sido más débil y hasta 1987 no se mejoraron los precios de las materias primas y siguieron o se acentuaron las tendencias proteccionistas.

En el problema de la deuda es importante la diferencia entre intereses nominales y reales para los efectos de los procesos de renegociación. Al exigirse el pago de la totalidad de los intereses, se pide a los deudores una amortización, ya que no otra cosa es la diferencia entre el interés nominal y el real. Dicha diferencia debería ser también objeto de reprogramación igual que el principal.

La carga más pesada para los deudores en los últimos años ha sido que en un período de pérdida de ingreso real, se han visto obligados a efectuar transferencias de recursos que para los más grandes deudores alcanzaron al 5 por ciento del PGB en promedio en los años 1983-1985. También constituye un problema el nivel de los intereses reales (es decir, los nominales, deducida la inflación esperada), que ha estado muy por encima del histórico.

La propuesta Baker representa un paso en la dirección correcta formulada en 1985, el secretario la ha reiterado 2 años después. Tiene, sin embargo, al gunas limitaciones. El monto de los recursos previstos, que en el hecho no se ha logrado en los dos años desde que se formuló, es evidentemente insuficiente y aunque importaría una reducción de la transferencia de recursos, esta reducción sería muy pequeña. Además, las reformas que el secretario entiende que deben ser la base para el desarrollo, pueden en muchos casos o muchas de ellas ser discutibles y manifiestamente reflejan en forma muy fuerte la ideología económica que impera en la actual administración norteamericana. Se elabora una propuesta de ajuste y financiamiento que expande en cierta manera la del secretario Baker. En ella, se disminuye la transferencia de recursos reales hacia los países industriales, sobre la base de un aumento absoluto de la exposición de la banca privada. Se permiten tasas moderadas, pero razonables, de crecimiento de la producción y de las exportaciones, que disminuirán el peso relativo de la deuda.