Estudios Públicos N° 122, 2011

Escritor y periodista: La doble militancia de Vargas Llosa

Héctor Soto |

Si bien Mario Vargas Llosa dice que su primera vocación fue el teatro, y que ya antes de terminar la educación media intuía que lo suyo iba a ser la literatura, fue el periodismo el oficio que primero lo acogió. Es más —subraya Héctor Soto en este artículo—, el periodismo es también la actividad que Vargas Llosa ha desarrollado con mayor persistencia.

Descontado que hay muchos periodistas en sus ficciones y que a partir sobre todo de La guerra del fin del mundo muchas de sus novelas suponen un gran trabajo de reporteo y largas horas dedicadas a la investigación, no es posible sin embargo situar la producción periodística de Vargas Llosa en el mismo plano creativo que su producción literaria. Entre una y otra hay brechas insalvables. En sus crónicas, columnas y reportajes el autor apunta a la contingencia, desde el prisma de la reconstitución de los hechos, la racionalidad y la convicción. En sus novelas, en cambio, Vargas Llosa se topa con mundos irreductibles desde el punto intelectual, conectados al delirio, a las fuerzas del inconsciente y a los demonios que hay en cada ser humano. Tal vez este factor —advierte H. Soto— permita explicar el esplendor intelectual y narrativo de sus crónicas y la cuota de insensatez que anima casi siempre a sus héroes literarios.

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