Estudios Públicos N° 129, 2013

Mi trabajo con traductores

J. M. Coetzee |

Contra el conocido dicho según el cual "el traductor traiciona", el novelista sudafricano J. M. Coetzee, Premio Nobel de Literatura en el año 2003, considera que la labor del traductor literario merece llamarse "noble", en vista de que por su trabajo no obtiene ni fama ni fortuna. Incluso señala que en el mundo editorial moderno, tan preocupado del dinero, las versiones mal hechas escasean. Los propios libros de Coetzee han sido traducidos a cerca de veinticinco idiomas, algunos de los cuales él puede leer con cierta fluidez. En este artículo, el autor de Desgracia y Esperando a los bárbaros refiere un conjunto de problemas que ha logrado identificar en el intercambio con traductores profesionales de sus obras —traductores al francés, alemán, sueco, holandés, serbio y coreano, principalmente—, problemas que ilustran las dificultades prácticas y cotidianas con las que los traductores suelen enfrentarse.

Nota del Editor:
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