Estudios Públicos Nº 35, 1989.

Las virtudes de la empresa. Reflexiones sobre la comunidad y la persona

Michael Novak |

El mundo actual, ha llevado a algunos pensadores a postular que el futuro político de algunos países —en Europa Oriental específicamente— depende de la renovación de la tradición whig. Los whigs se definen a sí mismos como el Partido de la Libertad Ordenada: "La tradición ha de recuperar su legitimidad perdida. La elección, o la libre voluntad dirigida por la reflexión y protegida por la virtud, se torna en base fundamental para el restablecimiento de la autoridad legítimamente constitucional del Estado, y para la libertad irrestricta del mercado". Dicho de otro modo, los whigs apuntalaban la democracia a través de una creciente economía capitalista, promoviendo de este modo la eliminación de la pobreza. Sustentan lo anterior la prioridad de la persona libre inherente a la constitución de la sociedad libre y la inherencia de esta última en la primera, y la primacía de la moral sobre la política y la economía. Quizás llame a algunos la atención el hecho de que para Novak, Juan Pablo II constituya el pontífice que más merece el nombre de Whig Católico, dado que la libertad, solidaridad y creatividad, constituyen la base de su pensamiento social, y fuente inagotable en sus discursos.