Estudios Públicos Nº 40, 1990.

Una teoría de la inteligencia

Juan de Dios Vial Larraín |

En el siguiente ensayo se argumenta que la cuestión central de la filosofía —qué es la metafísica— ha sido distorsionada, primero, por una lectura gnóstica que ha ocultado tanto la naturaleza real del hombre como el sentido verdadero de la inteligencia y, enseguida, por una epistemología que reduce el mundo del saber a meros hechos y relaciones de ideas. Metafísica (Aristóteles), Crítica (Kant), Lógica (Hegel), Fenomenología (Husserl) y Ontología (Heidegger), advierte el autor, reiteran una misma figura: la de una episteme de la que habló Platón que "además de un saber de todos los otros, lo es de sí misma" (Cármides 166c.). En esta figura, late la estructura de la metafísica. Ella se constituye como una teoría de la inteligencia. No se trata de sicología, de gnoseología o de epistemología: no se habla de conductas cognitivas, funciones del cerebro o del pensamiento, teoría de la ciencia o lógica trascendental. La inteligencia se despliega en sí misma como un saber, como una teoría —teoría de la inteli gencia— justamente en la metafísica. Cogito, Razón, Espíritu, son principios de ese saber, cuya fuente originaria es la Metafísica de Aristóteles. De ahí que la lectura del De Anima, de la doctrina acerca del alma, debe ser hecha a la luz de la noción fundamental de la Metafísica: energeia. Esta, da cuenta del ser como perfección real de las cosas mismas, identificada en el alma con la inteligencia en el acto que piensa. Es la actualidad de las cosas, la realidad misma, la que se constituye en la inteligencia como saber metafísico.

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