Estudios Públicos Nº 45, 1992.

La economía en la perspectiva de la doctrina social de la Iglesia

Fernando Moreno Valencia |

Para la Iglesia, la economía es un ámbito fundamental de la existencia humana y, a la vez, un instrumento al servicio del hombre. Como tal, ésta debe ser respetada en las exigencias de su lógica propia, sin que ello excluya la necesaria regulación ética (y aun política) de las actividades económicas. En esta perspectiva, sostiene el autor, es erróneo oponer economía de la solidaridad a economía social de mercado, puesto que, siendo la economía la actividad productora de bienes, y habiendo confirmado la experiencia -hasta la evidenciaque esa actividad no prospera sino a través del ejercicio de las libertades que tiene el mercado como su instrumento, ello condiciona sin más la práctica efectiva de la solidaridad, y es lo único que permite superar la invocación meramente demagógica, o ideológica, de esta última.
Por otra parte, se afirma que la economía tiene en el trabajo su "principio". La práctica de la solidaridad y el respeto de la subsidiariedad convergen en permitir el desarrollo humano en el trabajo, al generar el medio adecuado para ello. El empleo es, a su vez, la experiencia inmediata del trabajo concebido antropológicamente (como el hombre que trabaja).
A partir de aquí, entonces, la exigencia (y el derecho) de apropiación privada adquiere su completo sentido.
Con Cenlesimus annus -observa el autor- la Iglesia ha pasado en gran medida de la clásica crítica del capitalismo a la denuncia de la "sociedad de consumo" o del simple "consumismo", cuya lógica sólo superficialmente puede ser reducida a la del capitalismo.

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