Estudios Públicos Nº 47, 1992.

La cultura del empresariado moderno

Brigitte Berger |

En el presente ensayo la autora se propone identificar la raigambre cultural del empresariado moderno, y, desde allí, trazar las líneas de una teoría que pueda dar cuenta tanto de su surgimiento y afiatamiento en países de Europa occidental y América del Norte como también de su reciente advenimiento y potencial en otras regiones.

La mentalidad empresarial que puede considerarse distintivamente moderna, se sostiene, es producto de la interpenetración de valores, conductas y formas de producción específicas que exigen y acentúan, entre otros, el trabajo duro, la frugalidad, el ahorro, la responsabilidad personal, la confiabilidad, hábitos de autocontrol e iniciativa personal. Esa constelación particular de valores y prácticas, sin embargo, no tiene lugar en la sociedad como un todo sino que surge primero en pequeños grupos y comunidades; luego, bajo condiciones económicas, sociales y políticas propicias, su expansión e institucionalización paulatina e incremental van dando forma a una nueva cultura sobre la cual se erigen la sociedad industrial y el capitalismo modernos. En consecuencia, los cimientos culturales del fenómeno empresarial moderno provienen de las bases de la sociedad: de los microcosmos de familias y comunidades que la conforman.

Investigaciones realizadas en regiones tan distantes y diferentes como el sudeste asiático y América Latina, señala la autora, sugieren la validez de un enfoque cultural para la comprensión del empresariado moderno. Por ejemplo, estudios relativos al notable progreso económico de Hong Kong en las últimas décadas conceden un lugar central a lo que se ha denominado el "ethos empresarial de la familia", advirtiéndose la existencia de una estrecha relación entre valores centrales de la familia tradicional china y el auge económico de los últimos tiempos. Tal conexión no sólo viene a refutar la noción extendida en las ciencias sociales de que la cultura familiar tradicional constituye un impedimento para el desarrollo económico sino que subraya, además, la importancia de factores políticos externos en el despliegue de dinámicas favorables al desarrollo. A su vez, en América Latina, estudios como los de Hernando de Soto, David Martin y Cecilia Mariz, entre otros, emprendidos en distintas áreas, indican que los sectores más pobres de la población urbana, obligados a crear nuevos medios de supervivencia, están actualmente exhibiendo valores y prácticas que pueden servir de preámbulo al desarrollo de una sociedad industrial moderna.