Estudios Públicos Nº 49, 1993.

Potenciar al ciudadano: El rol de las estructuras intermedias en las políticas públicas

Peter Berger | Richard John Neuhaus |

El debate sobre las políticas sociales suele presentar en las sociedades occidentales una tensión aguda entre dos tendencias aparentemente contradictorias. Por un lado, los servicios que presta el Estado benefactor siguen siendo demandados; por otro lado, hay quejas permanentes en torno a la calidad de los mismos y los costos cada vez mayores que ellos implican. En el presente ensayo se sostiene que tal disyuntiva deja de serlo cuando se consideran formas alternativas a las tradicionales de concebir la entrega de ayuda y servicios sociales.
A partir de la noción de que las estructuras intermedias son esenciales para la vitalidad de la democracia, los autores proponen lo que puede considerarse un nuevo paradigma que busca promover el pluralismo en las políticas sociales. Este se centra en el papel que pueden desempeñar en este sentido las instituciones intermedias de la sociedad —como el barrio, la Iglesia, la familia y las asociaciones voluntarias, entre otras— por ser ellas las instancias más cercanas a las necesidades y aspiraciones de los individuos y más fácilmente controlables por ellos mismos. Dos líneas de acción se derivan de este planteamiento que procura fomentar y alentar la participación ciudadana en los ámbitos de la educación, salud, vivienda, el control de la delincuencia y otros, y de esa manera, asimismo, fortalecer las estructuras sociales que generan y mantienen los valores en las sociedades modernas. Una, de carácter "minimalista", consiste en diseñar las políticas públicas de manera que ellas no debiliten o socaven las estructuras intermedias; la segunda, "maximalista", consiste en recurrir, cuando ello sea viable, a las esructuras intermedias para la prosecución de los objetivos sociales.

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