Estudios Públicos Nº 50, 1993.

Hayek y la filosofía cristiana

Gabriel J. Zanotti |

En el presente ensayo se procura demostrar que el eje central del pensamiento de Hayek no es contradictorio con la "filosofía cristiana fundamental". Previa reconstitución lógica del planteamiento hayekiano, Gabriel Zanotti señala que su eje central es la "teoría del orden espontáneo", la cual se funda, a su vez, tanto en la premisa gnoseológica de que el conocimiento humano es limitado como en la noción de que los individuos poseen capacidades y disposiciones innatas de conducta con las cuales se integran a ese orden espontáneo, que se da en los distintos aspectos del quehacer humano (económico, jurídico, político, etc.), y a partir del cual se va construyendo la institucionalidad. Dicho orden espontáneo —según Hayek— no tiene una finalidad.
Las disposiciones innatas en el hombre y, por otra parte, su capacidad de conocimiento limitado, sostiene Zanotti, son perfectamente explicables en la filosofía realista moderada de Santo Tomás. La idea hayekiana de que el orden espontáneo no tiene una finalidad que pueda ser prevista y planificada por una mente humana no es contradictoria con la posibilidad filosófica de que ese orden —espontáneo para el ser humano— provenga de Dios. Es más, Zanotti plantea que el tomismo fundamenta mejor, filosóficamente, la teoría del orden espontáneo.

En la parte final Zanotti comenta ciertas concepciones de Hayek y su posible compatibilidad con aspectos de la doctrina social de la Iglesia.