Estudios Públicos Nº 51, 1993.

Cincuenta números de la revista Estudios Públicos

Juan de Dios Vial Correa |

Los artículos, los ensayos, se hallan entre las formas más útiles para expresar las ideas y hacerlas entrar en el intercambio intelectual. Pero una revista que los acoge puede ser mucho más que un lugar pasivo que sirve a su publicación. Puede ser ella misma una forma especial de manifestación del pensamiento, y tener una vida propia, frágil y arriesgada, a no ser que sea sólo una tribuna para especialistas u órgano de una institución, o bien vocero de una postura ideológica.
Aquellas revistas que son la expresión de un punto de vista compartido que adquiere expresiones multiformes, a las que subyace un principio de unidad, son una contribución específica y particularmente enriquecedora de la vida cultural del país. Por lo mismo que es difícil que se mantenga aquel género de cohesión dentro de un grupo humano, es que tantas revistas tienen una vida breve, o que, al menos, es breve el tiempo de su resplandor.
Por eso es que hay buena ocasión de celebrar en el hecho de que haya aparecido el número 50 de Estudios Públicos. A través de cincuenta números, desde 1980, se ha manifestado la frescura de un impulso inicial, afinándose progresivamente el producto que se entrega.