Estudios Públicos Nº 55, 1994.

Las ventajas de la simultaneidad de las elecciones presidenciales y parlamentarias

Óscar Godoy A. |

El autor hace una crítica a la pérdida de simultaneidad de las elecciones presidenciales y parlamentarias en Chile, que se ha producido con la modificación de la extensión del mandato presidencial (al reducirlo de ocho a seis años, manteniendo a la vez las elecciones parlamentarias cada cuatro años) que contemplaba originalmente la Constitución de 1980.

La crítica parte del supuesto que la simultaneidad es un bien político, porque disminuye la ocurrencia excesiva de ciclos electorales, maximiza la configuración de coaliciones estables y limita las oportunidades de manipular el ciclo económico para conseguir beneficios políticos. El autor señala que en el pasado, durante el período de vigencia de la Constitución de 1925, las elecciones se sucedían con excesiva periodicidad y creaban un clima permanente de politización, desestabilización de las coaliciones gobernantes e inestabilidad de las políticas económicas. La simultaneidad, además de limitar los ciclos electorales, en un país con tendencia al multipartidismo maximiza los incentivos para la creación y mantención de coaliciones estables. Ella genera un fuerte dinamismo de unión entre las mayorías presidencial y parlamentaria, evitando una excesiva disfuncionalidad entre la función gubernativa y el parlamento. Por otra parte, el autor recoge los argumentos acerca del ciclo político económico (CPE), desarrollado por economistas, para sustentar su preferencia por la simultaneidad de las elecciones presidenciales y parlamentarias.