Estudios Públicos Nº 67, 1997.

El pluralismo y la dialéctica de la incertidumbre

Peter Berger |

El pluralismo que caracteriza a la sociedad moderna permite que se abran múltiples oportunidades (desarrollo económico, educación y otros). Por otro lado, ese mismo pluralismo pone en riesgo tradiciones y certidumbres de toda índole. Son las dos caras de la modernidad. La diversidad de opciones de conducta y de pensamiento que entraña el mundo moderno hace que aquello que se ha dado por sentado (normas morales, creencias religiosas, supuestos acerca de las relaciones interpersonales e incluso la identidad personal) quede expuesto a cuestionamiento. De ahí que el mundo moderno esté "cercado de incertidumbre". En estas circunstancias, señala Peter Berger en este ensayo, surge la tentación del relativismo nihilista: todo da igual. Y como reacción natural, el fanatismo: reconstrucción voluntarista de un hogar acorazado que representa una evasión, una fuga del examen crítico. Con todo, el análisis de Berger es optimista: habría un camino que permite apartarse del relativismo y lograr ciertas convicciones firmes sin caer en el fanatismo, sin eludir las incertidumbres de la modernidad.