Estudios Públicos Nº 71, 1998.

Exposición breve de la ética aristotélica

Alfonso Gómez-Lobo |

La ética de Aristóteles (384-322 a.C.) es en cierto sentido un admirable logro de una época pasada. A diferencia de Platón, cuyo ímpetu filosófico lo lleva a proponer una radical reforma de la vida política de su tiempo, Aristóteles tiene una gran confianza en que, si bien hay cosas que merecen cambiarse, la forma de vida de las ciudades griegas que él conoce obedece a ideales que en el fondo son correctos. Por eso, al leer sus escritos de ética se despliega ante nuestra vista lo que podríamos llamar la moralidad ideal de la clase acomodada de la Atenas del siglo IV a.C. Lo curioso es que pensadores posteriores que no han compartido esa moralidad, en especial ciertos pensadores cristianos del medievo, han hecho de la ética aristotélica algo así como una estructura formal que sostiene sus propias convicciones. En la actualidad, la ética aristotélica es objeto de apasionado interés por parte de pensadores que se ocupan de la ética desde perspectivas muy diversas. El propósito de esta exposición es facilitar la discusión actual y para eso el pensamiento de Aristóteles ha sido reconstruido aquí a partir de los conceptos que articulan los más influyentes sistemas contemporáneos de ética.