Estudios Públicos Nº 73, 1999.

América Latina frente a la crisis asiática

Esquivel Gerardo | Felipe Larraín Bascuñán |

El presente trabajo hace una evaluación de las probables implicancias de la crisis asiática en América Latina y ofrece una discusión sobre las opciones de políticas con las que algunos países latinoamericanos podrían enfrentar con éxito sus repercusiones. El trabajo empieza con la revisión de las contribuciones de varios modelos teóricos a nuestra comprensión de las crisis cambiarias. Luego discute las lecciones que pueden extraerse de las crisis anteriores, para después evaluar la situación actual de cuatro de los países más grandes de América Latina y discutir acerca de sus perspectivas inmediatas.
Brasil parece ser la economía más vulnerable de la región y necesita tomar medidas adicionales para reducir sus dos déficits: de la cuenta corriente y del presupuesto público. Además de la flexibilización de su política cambiaria, Brasil necesita implementar una serie de reformas estructurales a fin de evitar una recesión mayor como resultado de sus muy altas tasas de interés. Chile, aun cuando ha sido duramente golpeado por los términos de intercambio, todavía permanece estructuralmente saludable. Sin embargo, enfrenta un desafío mayor debido a su alta exposición tanto al cobre como a la región asiática. Una demanda regional más débil junto con la pérdida de competitividad asociada con la crisis asiática van a causar un deterioro en las cuentas externas de Argentina. Debido a su alta dependencia del mercado brasileño, Argentina enfrentará graves problemas si Brasil cae en crisis. México se ve favorecido por la importante diversificación de exportaciones y su estrecha integración a la economía estadounidense. No obstante, enfrenta graves presiones debido a los menores precios del petróleo y, especialmente, a su débil sector bancario. El artículo concluye que una correción de los desequilibrios macroeconómicos fundamentales es una condición necesaria pero no suficiente para evitar las crisis cambiarias. Hacer todo en forma correcta minimizaría el riesgo de crisis, pero no constituye una garantía segura contra ella.

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