Respuesta a Eugenio Tironi y Felipe Agüero: Reflexiones sobre el presente y futuro del paisaje político chileno a la luz de su pasado
Se discute aquí la tesis presentada por Eugenio Tironi y Felipe Agüero, "¿Sobrevivirá el nuevo paisaje político chileno?" (Estudios Públicos, 74, otoño 1999), según la cual el bipolarismo actual en la política partidaria chilena es producto de una nueva y perdurable "fisura generativa de partidos" a la que llaman "autoritarismo/democracia". Aunque Samuel Valenuela concuerda en que el bipolarismo actual se originó a partir del régimen militar y de la campaña plebiscitaria del ‘sí’ y del ‘no’, insiste en que la división producida por estas causas no constituye una nueva ‘fisura generativa’ en el sentido usado por Lipset y Rokkan, es decir, una ruptura socio-histórica. Se trataría, en cambio, de una de aquellas divisiones meramente políticas que crean alineamientos y realineamientos partidarios. La diferencia entre estas dos concepciones —señala Valenzuela— no es sólo semántica. Una ‘fisura generativa socio-histórica’ es mucho más profunda y perdurable que una división política del tipo mencionado. Por lo mismo —agrega—, a diferencia de lo que sostienen Tironi y Agüero, las tendencias políticas generadas por las fisuras socio-históricas que acrisolaron la política chilena aún conservan su vigencia, si bien en forma latente, en el cuadro actual, lo cual se manifiesta en parte en las continuidades de las opciones electorales. Ambos tipos de fisuras se habrían combinado en el tiempo para crear los sistemas de partidos concretos. El actual sistema partidario, el quinto que se configura en Chile desde fines del gobierno de Manuel Montt (1856-1861), no tendría por qué ser más imperecedero que los anteriores. Una condición necesaria (pero no suficiente) para que el actual sistema de partidos fuese sustituido —argumenta finalmente Valenzuela— sería la plena consolidación de la democracia chilena.

