Estudios Públicos Nº 79, 2000.

El futuro de las pensiones en Chile: Diferencias según sexo

Alejandra Cox Edwards |

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Chile reformó su sistema de seguridad social en 1981, reemplazando un sistema de reparto administrado por el sector público por un sistema de capitalización individual administrado por el sector privado. Al eliminar los subsidios cruzados al interior del sistema, aparecen una serie de efectos que inciden en la posición relativa de las mujeres. Cabe esperar que a partir del sistema de capitalización individual, las pensiones de las mujeres sean más bajas que las de los hombres debido a que las mujeres acumulan fondos a una tasa menor, pueden acceder a la jubilación cinco años antes, y tienen una esperanza de vida mayor que los hombres. Sin embargo, al examinar con cuidado los efectos de la reforma, vemos que ésta produce cambios significativos en los incentivos de la mujer a participar en el mercado laboral, a ahorrar y a canalizar sus ahorros a través del sistema de seguridad social. 1) En el sistema nuevo no se requiere un mínimo de cotizaciones para acceder a jubilación; 2) El sistema nuevo garantiza una pensión mínima para aquellos que han cotizado durante 20 años; 3) El sistema nuevo obliga a los hombres casados a financiar una anualidad conjunta que produce una redistribución de beneficios hacia la mujer al interior de los matrimonios. Además, el sistema nuevo permite que las viudas complementen su pensión de vejez con su pensión de viudez, lo que significa que las cotizaciones individuales de la mujer casada tienen un beneficio marginal mayor que en el sistema antiguo; 4) La reforma aumenta el peso relativo de las cotizaciones correspondientes a los primeros años de trabajo por la vía del interés compuesto, mientras que la fórmula de beneficios del sistema antiguo les daba un peso casi exclusivo a las cotizaciones inmediatamente anteriores a la edad de jubilación. Con todo, el sistema nuevo es más sostenible y desde el punto de vista fiscal crea incentivos a participar en la fuerza de trabajo. ¿Cuál sistema es preferible? Si uno visualiza el comportamiento del mercado laboral como inmutable y a la mujer destinada a su rol de ama de casa, se requiere de algún método para subsidiar a la mujer viuda en su edad avanzada. Pero, si uno visualiza una evolución en el rol de la mujer en respuesta a cambios en los incentivos y las condiciones sociales y económicas, la nueva estructura es una manera más apropiada de proveer una base de bienestar social, de incentivar el trabajo remunerado y de desincentivar comportamientos de dependencia.