Estudios Públicos Nº 84, 2001.

La era de los expertos y los años sesenta

Diane Ravitch |

A continuación se reproducen dos capítulos ("La Era de los Expertos" y "Los Años Sesenta") del libro Left Back: A Century of Failed School Reforms, en el que Diane Ravitch indaga acerca de los orígenes del debate sobre los estándares de la educación, los programas de estudio y los métodos de enseñanza en los Estados Unidos, al tiempo que reseña distintas reformas introducidas al sistema escolar norteamericano en el curso del siglo pasado. En el ensayo "La Era de los Expertos", D. Ravitch describe cómo, a comienzos del siglo XX, destacados pedagogos vinculados a los institutos de formación docente, que se identificaban a sí mismos con el movimiento progresista en educación y cuyas ideas tenían marcados sesgos "antiintelectuales", lograron convencer a las autoridades educacionales de que debían introducir en las escuelas públicas planes de estudios diferenciados: un plan académico tradicional para aquellos que con toda probabilidad irían después a la universidad, y programas no académicos, orientados al trabajo, para el resto de los jóvenes. A juicio de D. Ravitch, esa diferenciación curricular, envuelta en una supuesta retórica democrática destinada a "satisfacer las necesidades de cada niño", a transformar las escuelas en instituciones "útiles", a cerrar la brecha entre la sociedad y la escuela, no sólo promovió la estratificación social y racial en las escuelas, sino además fue perjudicial tanto para los jóvenes como para la sociedad norteamericana en su conjunto. En efecto, señala la autora, junto con sentar las bases para el menoscabo de las asignaturas académicas, privó a aquellos jóvenes asignados a los programas no académicos de los conocimientos y habilidades necesarios para su desarrollo como individuos, ciudadanos y miembros de la comunidad.
En el segundo ensayo, "Los Años Sesenta", Diane Ravitch describe los agitados años de esa época, con las revueltas estudiantiles, el movimiento juvenil de la "contracultura" y las corrientes educacionales "liberacionistas" y de la "educación abierta". A raíz de las presiones provenientes de distintos frentes, se señala, en las escuelas aumentaron los cursos electivos, proliferaron los cursos "pertinentes" en oposición a las asignaturas académicas tradicionales, y se fomentó la promoción automática, independiente del rendimiento. De esta manera, en los establecimientos de enseñanza disminuyeron aún más los estándares académicos y de conducta. En suma, a juicio de la autora, así como los programas de estudio no académicos en las escuelas habían restringido las posibilidades de desarrollo de vastos sectores de la población juvenil, los posteriores cambios introducidos en las escuelas, sumados a la influencia ejercida por otros factores sociales, habrían incidido de manera importante en la profunda caída del rendimiento de los estudiantes, lo que se constataría ya en la segunda mitad de década de los setenta, provocando la consiguiente alarma por la calidad de la enseñanza en las escuelas públicas norteamericanas.