Estudios Públicos N° 85, 2002.

Un recorrido por las desigualdades salariales en Chile

Harald Beyer | Carmen Le Foulon |

En los últimos cuarenta años Chile ha experimentado un número significativo de transformaciones económicas, sociales y políticas. Pero la desigualdad de ingresos parece no inmutarse ante estos cambios. Sin embargo, si se recorren las desigualdades salariales de las últimas cuatro décadas, se comprueba que dentro de un panorama de relativa estabilidad han ocurrido cambios significativos. Este estudio se aboca a describir estos cambios concentrándose en toda la distribución salarial más que en indicadores específicos como el coeficiente Gini o el coeficiente de variación de los salarios. Esta estrategia, advierten los autores, permite comprobar que toda la acción en materia de desigualdad ocurre en la parte superior de la distribución de salarios. Este estudio muestra que en los años 60 hubo un importante aumento en la desigualdad salarial, que es el reflejo tanto de un aumento de la varianza salarial entre grupos de habilidades como al interior de los distintos grupos de habilidades. Puesto que este aumento ocurrió con más fuerza en el sector público, es dable especular sobre el posible papel que jugaron los sindicatos en este fenómeno. Las dos décadas siguientes se caracterizaron por presentar caídas significativas en los salarios reales de todos los asalariados, lo que habla de los efectos que tuvieron la alta inflación de los 70 y las recesiones de 1975 y 1982-83 sobre los salarios reales de los empleados y obreros chilenos. Estas caídas fueron mucho más significativas en los grupos medios de la distribución de salarios. Los grupos menos afectados fueron los asalariados de mayores rentas. Ello ayuda a explicar un aumento en la dispersión salarial entre grupos de habilidades que es compensada por una reducción en la dispersión salarial intragrupal. Por ello en estas dos décadas los niveles de dispersión salarial más permanente no fueron demasiado distintos que la dispersión salarial que se observaba hacia 1970. Finalmente, en los años noventa se advierte una leve reducción en la dispersión salarial, la cual, sin embargo, no alcanza a compensar los aumentos en la desigualdad ocurridos en los años sesenta.
En este análisis se hace hincapié en lo que ha venido ocurriendo con los asalariados graduados de la educación media. Éstos han visto caer drásticamente, en términos relativos, sus salarios respecto de los egresados de básica. Así, mientras en los 60 ganaban más del doble que una persona con educación primaria, en la actualidad esta diferencia no supera el 35%. Por otra parte, los retornos de la educación superior han crecido significativamente en el mismo período. Además, las diferencias educacionales entre los grupos de salarios altos y salarios medios no se han reducido sino que se han acrecentado. Según los autores, todos estos hechos explican, en buena medida, por qué, pese a los aumentos en la escolaridad promedio de la población, desde 7 años a principios de los sesenta a 11 años a finales de los noventa, no se han reducido las desigualdades salariales en las últimas cuatro décadas.