Estudios Públicos Nº 104, 2006.

Benevolencia y educación pública en Adam Smith

María Elton |

Una cierta vulgarización del pensamiento de Adam Smith ha puesto el acento en la importancia del interés por sí mismo en la sociedad comercial, con detrimento de la benevolencia. El interés por sí mismo sería no moral y la benevolencia moral. En este artículo se sostiene, sin embargo, que si profundizamos en su filosofía expuesta en La Teoría de los Sentimientos Morales, que se encuentra en el trasfondo de La Riqueza de las Naciones, se advierte que el interés por sí mismo puede ser virtuoso, llegando a ser una prudencia inferior, y que la benevolencia es importante también para la sociedad comercial, para corregir los desequilibrios que aparecen en su desarrollo. La benevolencia no sólo sería compatible con la prudencia inferior en La Riqueza de las Naciones, sino también a veces exigible. Adam Smith admite que el Estado no sólo debe proteger la justicia conmutativa entre los individuos, sino también exigir un cierto grado de justicia distributiva por parte de la sociedad, para corregir ciertas desigualdades fundamentales, como la que proviene de la división del trabajo: la deshumanización de los trabajadores comunes. El sistema de la libertad natural depende entonces —se sugiere en este ensayo— de la educación moral y política de todos los individuos que conforman una sociedad.