Estudios Públicos Nº 106, 2007.

Tolerancia y verdad

Jorge Peña Vial |

Tras advertir que un término tan pacífico como "tolerancia" se encuentra rodeado por una serie de falsos dilemas, de tópicos, paradojas y presupuestos implícitos, el autor de este artículo precisa el significado de la palabra y distingue sus dos acepciones: la clásica y originaria, y la moderna asociada a diversos relativismos. Establece a continuación que el relativismo escéptico es incompatible con la tolerancia. Tal como es inconcebible una tolerancia sin libertad, también lo es una tolerancia desvinculada de la verdad. Sólo criterios axiológicos objetivos —argumenta— permiten fijar la triple frontera (recusable, tolerable, intolerable) que el ejercicio de la tolerancia lleva consigo. Hay límites intrínsecos a la tolerancia: no cabe tolerar lo intolerable. Se sostiene que la delimitación de lo público relevante nunca es neutral, el procedimiento no es capaz de fundar la ética, y la invitación a replegar y confinar a lo privado las opciones morales básicas conduce a la imposición dogmática de una moral individualista. De ahí que la democracia exige un marco común, espacios de verdad compartida como son la dignidad de la persona y los derechos humanos.