Estudios Públicos N° 94, 2004.

La hormiga de Neruda

Fernando Sáez |

Sólo al pasar se refiere el poeta Pablo Neruda a su mujer, Delia del Carril, en su autobiografía Confieso que He Vivido. Pero esa relación que se inició en Madrid en 1934, cuando el poeta no era aún reconocido mundialmente, fue en muchos aspectos decisiva en el desarrollo y trayectoria de Neruda. Esta mujer, refinada, de nacionalidad argentina, lo apoyó y acompañó durante veinte años que fueron cruciales en la vida del poeta. En ese tiempo, no solamente su obra alcanza dimensiones importantes, sino también comienza su compromiso con el Partido Comunista y su participación activa en la vida política de Chile. Es además un intenso período de viajes por el mundo, tanto en cargos diplomáticos como en su condición de intelectual y, desde luego, en su país, como importante impulsor de la vida cultural. La relación de ambos termina con la aparición de Matilde Urrutia. Delia inicia entonces su obra de grabadora y dibujante por la que es reconocida.