Opinión La Tercera Lunes 1 de julio de 2019

Agenda para la salud: una oportunidad

Alejandra Benítez U. | Carolina Velasco O. |
Foto: Fonasa

En el caso de Fonasa, es fundamental empoderar a dicha entidad, sacándola del circuito político para que se enfoque en sus beneficiarios.

El reciente cambio de gabinete afectó, entre otros, a la cartera de Salud, área donde recientemente se habían presentado las bases para una reforma integral. Si bien los proyectos de ley que sustentan dicha reforma son tímidos en avanzar hacia los cambios requeridos, al menos permiten discutir temas donde había sido difícil llegar a acuerdo. Esta puede ser una oportunidad para llevar a cabo una necesaria reestructuración del sistema de salud, abordando de manera definitiva un tema de gran importancia para los chilenos. Para la ciudadanía, salud debe ser una de las tres prioridades que debería tener el gobierno (encuesta CEP). En particular, les preocupa no poder asumir los costos asociados a un problema grave en salud, particularmente a los beneficiarios de Fonasa (encuesta Espacio Público-Ipsos).

Por ello, es importante buscar los acuerdos necesarios para consolidar un sistema integrado de salud, cuyo objetivo sea único, bajo un marco común y coherente de acción para aseguradores y prestadores públicos y privados. En el caso de Fonasa, es fundamental empoderar a dicha entidad, sacándola del circuito político para que se enfoque en sus beneficiarios. Ello requiere convertirla en una institución autónoma y con mayores atribuciones, pero, a la vez, responsable por sus resultados. Algo similar ocurre con los hospitales estatales, que en la actualidad se encuentran atados de manos y se mueven al vaivén del gobierno de turno y de grupos de interés. Finalmente, en relación con las isapres, el Plan de Salud Universal es un avance respecto del Plan Garantizado en Salud (ej. plantea una alta cobertura, incorpora una transición y crea una entidad técnica que propone aspectos fundamentales). Sin embargo, las modificaciones planteadas fallan también en no abordar la disociación en los marcos de funcionamiento entre el sector público y privado (ej. excluye a Fonasa del PSU, obliga a comprar el plan nuevo asegurado a los nuevos cotizantes). Esta es la principal barrera para superar las fallas en asequibilidad, en selección por riesgo y en contención de costos.

Lo que se requiere entonces es (i) avanzar en libre elección real, a través de un mecanismo progresivo de compensación por riesgo que integre ambos sistemas; (ii) otorgar mayores atribuciones y autonomía a Fonasa y a los prestadores públicos para participar en iguales condiciones que lo demás; y (iii) establecer una transición adecuada hacia el nuevo esquema. Continuar con reformas que mantienen dos subsistemas que no conversan, perpetuará los problemas actuales. La alternativa es eliminar las Isapres y quedarnos solo con Fonasa, como plantea gran parte de la oposición junto a otras organizaciones gremiales, quienes marcharán por ello el próximo 4 de julio. Juzgue usted.

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