Opinión Diario Financiero Martes 1 de junio de 2021

Descentralización: llegó la hora

Clemente Larraín V. | Rafael Sánchez F. |
Foto: Wiiliam Rojas

A pocas semanas de que todo comience, ya es tiempo de que el Gobierno y el Congreso le den la importancia que merece al proceso de descentralización

Hace un par de semanas, los ciudadanos votamos de forma directa por nuestras autoridades políticas regionales por primera vez desde la consolidación de la República. El 13 de junio se realizará la segunda vuelta y el 14 de julio asumen de forma definitiva todos los nuevos gobernadores regionales.

Este inédito y necesario proceso de descentralización se desarrolla, sin embargo, bajo una importante incertidumbre: no se tiene claridad sobre las reales atribuciones y recursos de los gobernadores -basta con revisar las promesas de campaña-, y existen discrepancias sobre la operación de la transferencia de competencias, entre varias confusiones. A menos de 45 días de este cambio sustancial en el gobierno y administración de las regiones, dos proyectos de ley que intentan abordar dimensiones claves del proceso todavía no pasan su primer trámite legislativo en el Senado. En este contexto, nos parece imprescindible reflexionar sobre cómo llegamos a esta situación crítica, para ayudar a resolver y destrabar lo que viene.

La discusión parlamentaria de las leyes N°21.073 y N°21.074 (de febrero de 2018) fue intensa y no hubo acuerdo sobre las atribuciones y recursos adecuados para los Gobiernos Regionales, lo que se resolvió a través de la creación de los delegados presidenciales regionales, un mecanismo de transferencia de competencias y posponiendo la descentralización fiscal.

Desde el mismo momento de su promulgación, este diseño institucional fue transversalmente cuestionado, tanto por organizaciones sociales y regionalistas, académicos, centros de estudio y diferentes sectores políticos. Sin embargo, se excusó que la primera elección de gobernadores sería en varios años más y ya habría tiempo para realizar los ajustes necesarios.

Desde entonces han pasado más de tres años, y no hemos tenido ningún avance concreto en la materia. El gobierno del Presidente Piñera convocó una Mesa Técnica recién a mediados del 2019, que elaboró un informe con propuestas concretas de mejoramiento a la legislación vigente. Luego, ingresó en el último trimestre del año pasado dos proyectos de ley que intentan abordar algunas dimensiones pendientes, pero que no han tenido las urgencias legislativas suficientes ni la prioridad política que se requiere. A pesar del complejo contexto de estos años -estallido y pandemia de por medio-, ha existido una displicencia política persistente en torno a este tema.

En definitiva, a pocas semanas de que todo comience, ya es tiempo de que el Gobierno y el Congreso le den la importancia que merece al proceso de descentralización. Para ello es imprescindible acordar reformas que se hagan cargo, a lo menos, de los nudos críticos del actual diseño: entregar certezas en el mecanismo de transferencia de competencias, delinear las relaciones intergubernamentales entre el delegado presidencial y el gobernador, entregar mayor autonomía y orden al financiamiento regional, fortalecer los incentivos a la buena gestión, la transparencia y rendición de cuentas, entre otros.

Si no se toma conciencia de ello, existe un riesgo significativo de que el proceso solo aumente la frustración de las regiones y algunos quieran revertir el proceso. Todavía hay tiempo para evitarlo. Al menos, a diferencia de otros momentos descentralizadores de nuestra historia, ya no podremos culpar del fracaso a las regiones.

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