Opinión El Mercurio, 7/4/2011

En educación también hay avances

Harald Beyer |

Después de poco más de una década de estancamiento (los resultados del SIMCE de cuarto básico son comparables desde 1996 en adelante) comenzó a observarse una tendencia positiva a partir de 2008 en lenguaje. Esa tendencia se confirmó en la última medición. En la prueba de lenguaje de cuarto básico se observa un aumento histórico de 9 puntos, que va acompañado de un cierre inédito en las brechas de desempeño entre los grupos de mayor y menor nivel socioeconómico. Es difícil, sin estudios más detallados, saber qué explica estos avances. Ha ayudado que en los últimos años se manifieste una mayor preocupación por la lectura y escritura en el primer ciclo básico.

Antes, el mensaje era más confuso respecto de los objetivos y actividades de los estudiantes de ese nivel educativo. El nuevo equipo que asumió el año pasado, reforzó esa orientación. Las diferencias en el manejo de vocabulario entre nuestros niños y de velocidad lectora, entre otras dimensiones, explican gran parte de las enormes brechas que se producen a esa edad y que después se van cristalizando en el resto del proceso educativo. Además, los padres y apoderados están cada vez más conscientes de que pueden elegir un establecimiento y exigir que las clases se lleven a cabo, ingrediente éste fundamental en todo sistema escolar efectivo.

Asimismo, crecientemente se transmite que, más allá del indudable peso que tiene el origen socioeconómico en los resultados educativos de nuestros niños, los estudiantes vulnerables también pueden conseguir buenos resultados. Tanto el Presidente como las autoridades educacionales han transmitido con insistencia que el esfuerzo de alumnos, docentes, directivos y sostenedores es tan relevante como las iniciativas que se promuevan desde el Estado. La apelación al esfuerzo personal no es demasiado habitual entre nuestros líderes de opinión, pero en el último tiempo ha estado presente de manera más habitual.

Adicionalmente, más allá del debate coyuntural, el país ha ido construyendo un conjunto de políticas educativas que -sin ser óptimo- tiene muchas virtudes y cabía esperar que más temprano que tarde, ellas comenzarán a rendir frutos. Estos se notan también en segundo medio, donde los avances son menores, pero adelantan una posible tendencia positiva. Las matemáticas, en el primer ciclo básico, siguen estando en deuda, pero ello no debería extrañar después de los desastrosos resultados que ha mostrado la prueba INICIA para los egresados de pedagogía en matemáticas.

Ahí se requiere un esfuerzo mucho más profundo.

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