Opinión El Mercurio, 19 de julio de 2015

Una épica invisible

Ernesto Ayala M. |

El 25 de agosto de 2011, al terminar el segundo día de paro nacional convocado por la CUT, en la villa Jaime Eyzaguirre de Macul, Manuel Gutiérrez, de 16 años, de pie sobre una pasarela peatonal junto con su hermano Gerson, recibe una bala en el pecho que le provoca la muerte horas más tarde. El autor del disparo, de acuerdo a la investigación de Carabineros, fue el cabo Miguel Millacura. Tras dos meses de proceso judicial, la justicia militar le concede la libertad vigilada al cabo Millacura, y ante la amenaza de una posible impunidad se crea el Comité por La Justicia Manuel Gutiérrez Reinoso, formado en lo esencial, por Gerson Gutiérrez y Miguel Fonseca, un vecino, pero también por Rosa Carrillo, madre de Fonseca; Jacqueline Gutiérrez y Mireya Reinoso, hermana y madre de Manuel.

"Crónica de un comité", documental de Carolina Adriazola y José Luis Sepúlveda, sigue el devenir de esta organización. La cinta ganó la competencia nacional del Fidocs 2014 y se estrenó la semana pasada en Santiago y regiones. De su tema se podría concluir que se trata de un simple documental de denuncia, pero es bastante más complejo que eso.

Sí, denuncia una situación que a todas luces es injusta. El cabo Millacura posiblemente no disparó hacia Manuel Gutiérrez ni hacia ninguna persona en particular, pero su castigo no debiera haberlo determinado la justicia militar sino un tribunal penal corriente, como sucedería en cualquier caso en que alguien disparara "al aire" con consecuencias funestas. También es cierto que, como dicen la hermana y la madre de Manuel, esto se hubiera tratado de otro modo si ellos no hubieran sido pobres, sin influencia ni contactos. Si el disparo hubiera matado a un hijo de Vitacura, Las Condes o Providencia, el escándalo hubiera sido mayor, la condena del responsable hubiera sido quizá más fuerte (recibió 400 días de pena remitida) y los procedimientos de la justicia militar seguramente ya se hubieran modificado.

El documental, sin embargo, no pone demasiado énfasis en la denuncia. Da por justa la causa del Comité y, quizás por lo mismo, evita detalles del proceso judicial. Se concentra, en cambio, en el movimiento interior de sus integrantes. Con registros muchas veces realizados por ellos mismos, permite ir armando a los personajes y entender sus movimientos. Están Mireya y Jacqueline, que empiezan a sospechar del uso político que comienza a darse a la muerte de Manuel y, a la larga, prefieren refugiarse en la fe evangélica que profesan. Está Miguel Fonseca, el vecino más articulado, con destrezas políticas, que toma la causa como propia por razones que la cinta no aclara del todo, lo que deja terreno a la especulación del espectador. Y está Gerson, quizás el protagonista, inmovilizado de la cintura hacia abajo por una enfermedad, con un rol aparentemente menor en su familia, que siente, con no poca culpa, que el mundo se le abre de una manera que nunca hubiera imaginado gracias a la muerte de su hermano.

Al mismo tiempo, mediante un cuidadoso montaje, realizado con cierta distancia temporal de lo filmado, la cinta pondera la distancia que se va generando entre las expectativas y la realidad de cada uno de los integrantes, entre lo que esperan y lo que la vida les entrega, y ciertamente abre allí un abismo que hace aún más agudas y dolorosas sus imágenes.


CRÓNICA DE UN COMITÉ
Dirigido por Carolina Adriazola y José Luis Sepúlveda.Un documental con Gerson Gutiérrez, Miguel Fonseca, Rosa Carrillo, Jacqueline Gutiérrez y Mireya Reinoso.
Chile, 2014, 97 minutos.

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