Opinión El Mercurio, 3 de agosto de 2015

Confianza en las instituciones del pueblo mapuche

Isabel Aninat S. | Ricardo González T. |

Uno de los temas de discusión más recurrentes en Chile es la escasa confianza de los chilenos en sus instituciones políticas.

Uno de los temas de discusión más recurrentes en Chile es la escasa confianza de los chilenos en sus instituciones políticas. ¿Ocurrirá algo similar con los mapuches? Parece relevante la pregunta tras la conformación de una mesa de diálogo para discutir las demandas insatisfechas del pueblo mapuche y caminos de solución.

Entre los meses de marzo y mayo de este año, el Centro de Estudios Públicos llevó a cabo una encuesta a la población mapuche. El universo de esta encuesta lo constituyen las personas que se declaran pertenecientes al pueblo mapuche de 18 años y más y que habitan en las regiones VIII, IX, XIV, X y XIII, zonas que concentran la mayor parte de la población mapuche del país. Adicionalmente, este estudio incluyó una muestra de control, cuyo universo lo constituyen las personas que no se declaran pertenecientes al pueblo mapuche, de 18 años y más, y que habitan en las mismas zonas donde viven los mapuches; es decir, los "vecinos" de los mapuches. Esta encuesta es la sucesora de una realizada el año 2006, lo que permite analizar la evolución de las actitudes y opiniones en la última década. Precisamente, uno de los aspectos indagados fue la confianza en instituciones.

El año 2006, la institución política en la que más confiaban los mapuches era el Gobierno (49%). Sí, leyó bien, el Gobierno se ubicaba sobre Carabineros (48%) y las Fuerzas Armadas (46%), instituciones que tradicionalmente se encuentran en la cima de los rankings de confianza en Chile. No obstante, diez años después, la confianza en el Gobierno se sitúa en un 11%, mientras la confianza en Carabineros y las Fuerzas Armadas alcanzó un 42 y 43%, respectivamente (cifras similares se observan entre los vecinos no mapuches). Por su parte, la confianza de los mapuches en el Congreso cae 11 puntos porcentuales en la última década, llegando a un 5% este año (diputados y senadores de la zona obtienen un 6% de confianza). En tanto, la confianza en los partidos políticos pasa de 9 a 3% en 2016. También se observan estos niveles paupérrimos de confianza entre los vecinos no mapuches. Aunque los intendentes de la región gozan de algo más de confianza que los parlamentarios (10%), tampoco alcanzan niveles elevados. De esta forma, pareciera ser que entre los mapuches prima la desconfianza hacia las autoridades e instituciones políticas.

¿Por qué descendió tan abruptamente la confianza de los mapuches en las instituciones políticas durante la última década? En general, la literatura académica internacional muestra que los factores más importantes tras la confianza en las instituciones dicen relación con el desempeño de estas (expectativas de funcionamiento, el desempeño mismo y los flujos de información asociados a ambos aspectos) y no tanto con rasgos de personalidad o condicionamientos sociales de los individuos.

Entonces, para el caso mapuche, una explicación posible dice relación con una percepción de bajo desempeño de estas en las áreas que más les preocupan. De acuerdo a la misma encuesta, la restitución y regularización de tierras, el reconocimiento constitucional y la protección y fomento de su lengua para mantener su cultura serían tales áreas, las que fueron identificadas hace mucho tiempo -generando un aumento de las expectativas de desempeño-, y el Gobierno, los parlamentarios y las autoridades políticas, en general, no han podido entregar soluciones eficaces para estas a la fecha -generando una percepción de un pobre desempeño.

Un ejemplo: hace ocho años, la Comisión de Verdad Histórica y Nuevo Trato con los Pueblos Indígenas recomendó establecer un mecanismo de representación de dichos pueblos en el Congreso, como una forma de dar un cauce institucional a los temas ya identificados. En la encuesta del CEP, un 65% de los mapuches y un 55% de sus vecinos no mapuches manifestaron estar de acuerdo con establecer cupos reservados para indígenas en el Congreso, aun cuando implique aumentar o reducir el número actual de parlamentarios no indígenas. A pesar de todo, no se han registrado avances en este aspecto. Esta demora inexplicable, así como una serie de promesas incumplidas en esta y otras materias relacionadas, parece minar la confianza de los mapuches en las instituciones políticas.

La mesa de diálogo puesta en marcha días atrás representa una oportunidad para que el mundo político trabaje en soluciones a demandas insatisfechas y postergadas por mucho tiempo. Si el objetivo es aumentar la confianza de los mapuches en el Estado, las autoridades deben cumplir dando respuestas institucionales efectivas. Si el resultado son más promesas incumplidas, es probable que la desconfianza siga creciendo.

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