Opinión OPINIÓN / La Tercera Domingo 26 de enero de 2020

"Andrés Bello agachaba la cabeza ante la autoridad porque pasó hambre"

Joaquín Trujillo Silva |
Foto: Wlliam Rojas

El abogado e investigador del CEP publica Andrés Bello libertad imperio estilo, un colosal ensayo en torno a las ideas y aspectos menos conocidos del autor venezolano.

por Andrés Gómez Bravo

Las paredes de Londres estaban negras de hollín. A inicios del siglo XIX la capital del Reino Unido era una ciudad tumultuosa, golpeada por la pobreza, las bandas de ladrones y los problemas sanitarios. Allí, en un barrio salido de una novela de Charles Dickens, vivía Andrés Bello. Llegó en misión diplomática con Simón Bolívar y quedó varado en Inglaterra. Por 20 años. Hizo tareas para el gobierno de Caracas, dio clases a niños de familias ricas, se refugió del frío en la biblioteca del Museo de Londres y buscó formas de regresar a América. Con casi 50 años lo logró: gracias a la gestión de Mariano Egaña, se embarcó hacia Chile, huyendo de la derrota.

En el país, Bello será senador, primer rector de la Universidad de Chile y autor del Código Civil. “Como si esto fuera poco, el viejo fracasado llegado de Londres forjará en Chile una pléyade de discípulos que se diseminarán por varias áreas del espíritu, los que, para gloria suya, serán críticos del maestro”, escribe Joaquín Trujillo, abogado, investigador del CEP y autor de Andrés Bello libertad imperio estilo.

Publicado por Editorial Roneo, es un libro inusual en nuestro medio, en varios sentidos: se trata de un ensayo de más de 800 páginas, la mitad de ellas notas a pie de páginas que forman otra lectura sumergida y que despliegue un conocimiento enciclopédico del personaje y su época. El volumen cruza la historia política con la historia de las ideas, la filosofía y el derecho para ofrecer un retrato con más aristas, pliegues y sombras de un personaje congelado en el retrato oficial.

Erudito y perspicaz, escrito con elegancia, el libro es producto de seis años de trabajo y lecturas en la biblioteca infinita sobre Bello. En ese período, Trujillo lidió con otra dificultad: producto de una enfermedad genética ha perdido la visión periférica. “Pero no me afecta para concentrarme en un texto”, asegura.

El ensayo explora en las ideas de Bello y en sus facetas acaso menos estudiadas: su perfil de poeta, dramaturgo e intelectual que adhería a la fe en la razón y la Ilustración.

Bello encarna la figura del orden, como ha escrito Iván Jaksic. ¿Usted rebate esa imagen?
Eso es así, pero eso no es suficiente: Bello es un personaje más rico. Muchos hombres de la época fueron hombres de orden. Portales quería orden, pero Bello es un tipo especial: el cree en el orden fundado en las letras de la imprenta. En esa época la imprenta recién había llegado a Chile y era la máquina para difundir las ideas y dejar marca de la república. Bello creía en la regularidad fundada en las letras: es lo que yo llamo la gramocracia.

Bello fue el primer rector de la U. de Chile y él mismo no tenía título universitario…
En ese tiempo en Chile había gente que tenía doble doctorado, por ejemplo el señor Juan Francisco Meneses, un sacerdote que quería ser rector. Y llega este afuerino que venía de Inglaterra, sin título, con fama de anglicano, casado con inglesa, y a él lo ponen de rector. Si uno lo piensa, la gente que puso a Bello hizo un buen casting, porque podrían haberse ido por lo fácil y poner al cura y habríamos sido una universidad peruana colonial. Pero se hizo una clara ruptura gracias a Bello.

La imagen más común de Bello es la de un personaje conservador, pero Ud. matiza en eso. ¿En qué aspectos no lo era?
Bello tenía una actitud servil hacia el poder y en esos casos era claramente conservador. En la sucesión de las herencias, en la distinción de hijos legítimos o ilegítimos, en su concepción del matrimonio, era una persona conservadora. Pero si uno lo compara con los conservadores de la época, no lo era tanto. Bello lo que hizo sistemáticamente fue educar y apoyar a puros liberales. Todos los discípulos de Bello fueron puros personajes de la izquierda de ese tiempo. Intelectualmente engendró gente de izquierda. En ese sentido era un liberal y protegió liberales: los hermanos Amunátegui fueron sus hijos putativos. En la propiedad de los mayorazgos también fue un liberal. Bello se movía dependiendo para donde iba la época. Nunca fue contra la corriente, no rompía relaciones con el poder.

¿Cómo se explica la expulsión de Francisco Bilbao de la universidad?
Bello se cagó un poquito a Bilbao. Bilbao después demostró que no tenía rencor hacia él.

En este caso, ¿Bello le hizo caso a Mariano Egaña?
No sé bien quién definió a Bello en contra de Bilbao. Finalmente ahí se cayó Bello. Ese es un punto negro, otro es que se decía que Bello nunca fue un republicano convencido, que era un monárquico encubierto. El problema con Bilbao tiene que ver con que Bello estaba en una tensión política por la universidad: él tenía que hacer viable la universidad, debía ser muy cuidadoso, porque por otra parte estaban los curas.

¿Bilbao era demasiado radical?
Bilbao era de lo más radical. Bilbao era casi un romántico socialista y Bello era un hombre nacido en el siglo XVIII, que había sido funcionario del rey. Pero hay cartas posteriores de Bilbao y muestra mucho aprecio por Bello.

¿Bello era un nostálgico de la monarquía?
Bello fue un funcionario de la monarquía. En la primera década en Londres, él había estado a favor de la independencia, luego empieza de nuevo a ser monárquico. Cuando Bello tiene que dejar su monarquismo, llega a Chile y acá se le saca que no era un republicano convencido. En sus textos él siempre trata de plantear que lo esencial a una monarquía y una república que funciona es el respeto a la ley. En la medida en que se respeta la ley por parte de los súbditos y los que mandan, da lo mismo si es monarquía o república, porque el respeto a la ley es lo que gobierna.

Creía más en la letra que en la libertad.
Creía más en la letra, sí. La libertad en Bello es importante, pero no es un gran teórico de la libertad. No es un liberal radical. La libertad es un argumento importante por la emancipación, los derechos individuales, las leyes, pero para Bello el fundamento de la libertad es la ley.

En una carta que Ud. cita se ve a Mariano Egaña encargándole tareas domésticas a Bello, que le vaya a buscar un jardinero. ¿A qué responde esa actitud sumisa de Bello con los poderosos?
Respondía a una cosa muy complicada: él pasó hambre y me imagino que se vuelve muy cuidadoso de no volver a tener hambre. El veía que en Chile había alcanzado un lugar que no había alcanzado nunca antes, ni en Caracas ni en Londres, entonces tenía que cuidar esta nueva realidad. Agachaba la cabeza. Mariano Egaña no sé si abusaba de eso, y se sentía con el derecho de pedirle cosas pedestres tal vez porque él lo trajo a Chile. Pero eso demuestra que la gente que tiene poder no se inmuta en pedirle a un poeta y un intelectual que haga algo pedestre. El problema es mirarlo desde el punto de vista de Bello, no sé si fue una indignidad para él, pero siempre respetó mucho la autoridad.

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