Opinión La Tercera , sábado 10 de noviembre de 2007.

Algunas incoherencias de la “eco-coherencia”

Leonidas Montes |

Forest Ethics consiguió que Arauco y CMPC cuidaran el bosque nativo. Quien fuera director de esta ONG, el abogado ambientalista Aaron Sanger, logró este histórico acuerdo. Hoy Celulosa Arauco y CMPC administran, mediante sofisticados planes de manejo, más de 400.000 hectáreas de bosque nativo. Sanger ahora trabaja en la ONG Internacional Rivers Network liderando la campaña contra las centrales de HidroAysén. Era el adalid más idóneo para esta nueva cruzada.

HidroAysén es de Endesa (51%) y Colbún (49%). Y como en Colbún participan los gruposMatte y Angelini, el blanco de Sanger se iniciaría con CMPC y Arauco. Aparentemente, dado el vínculo societario habría, según este ejecutivo de Internacional Rivers Network, una falta de “ecocoherencia” (sic.).

Los chilenos somos testigos de una colosal campaña comunicacional. Montajes fotográficos de la Patagonia cubren puntos estratégicos de nuestra capital y una serie de carteles publicitarios nos acompañan a lo largo de nuestra carretera al sur. Y es muy posible que esta millonaria campaña esté recién comenzando.

Hasta aquí nada nuevo. En una economía de mercado distintos grupos de poder apelan a mecanismos demercado para dar a conocer y defender sus posiciones. La campaña desplegada es la parte visible de un lobby más profundo. El Consejo de Defensa de Patagonia agrupa a 35 entidades que se oponen al proyecto HidroAysén.

Pero no debemos ser ingenuos. También existe la racionalidad económica. Es muy posible que cada uno de los que financian esta iniciativa tenga su propia agenda. Así como un miembro del clan Kennedy hace su pega apoyando esta iniciativa, otros famosos financistas tendrán sus propios intereses. Por ejemplo, muchos actores de cine promueven su imagen pública con este tipo de iniciativas. Sus objetivos no necesariamente van de la mano con el bienestar de nuestro país. Por lo tanto, debemos estar conscientes de esta cara de la economía política si recibimos a ilustres miembros de la farándula internacional preocupados por Aysén.

Veamos algunas cifras. La superficie de bosque nativo que protegen Arauco y CMPC es casi 200 veces la de la comuna de Santiago. Es más grande que el Parque Pumalín. Y las centrales de HidroAysén cubrirían sólo unas 5.000 hectáreas, produciendo más de 2.000 MW. Hay tres hechos relevantes: en Chile la demanda por energía casi se duplicará en unos 10 años, las centrales de HidroAysén son comparativamente muy eficientes en términos de generación por hectárea inundada y la hidroelectricidad es una fuente limpia y barata de energía.

Lo que sí resulta a lo menos sorprendente es que Aaron Sanger haya declarado públicamente que en su campaña no sólo atacará a las dos empresas forestales más grandes del país, sino que también involucrará a otras industrias. Evalúa perjudicar a la minería, a nuestros vinos y a la fruta chilena*. Creo que es una mala estrategia: los chilenos nos sentimos orgullosos de nuestra minería, sobre todo de nuestros vinos y nuestras frutas. Pero curiosamente en esta cruzada medioambiental una importantísima industria nacional, bastante cuestionada por temas ambientales, no aparece en el blanco de Sanger.Me refiero a la industria salmonera.

Tal vez no resulte tan curioso. Un conocido empresario de la industria salmonera también se ha convertido en férreo y activo opositor del proyecto HidroAysén. Ciertamente es legítimo que defienda sus derechos: tiene mucho cariño por la zona y el proyecto cubriría parte de su estancia en Aysén.

Sin desconocer los méritos de la industria salmonera, lo cierto es que en nuestro país la industria forestal hoy se encuentra mucho más desarrollada en temas ambientales. ¿Cree usted que en Noruega u otro país desarrollado aceptarían jaulas de salmones contaminando sus lagos?

Hace unmes se celebró el lanzamiento del libro “Patagonia chilena sin represas”. Fue uno de esos eventos con cóctel, mucha prensa y acalorados discursos. En el libro hay un capítulo titulado “Producción y cultura”, donde el empresario salmonero Víctor Hugo Puchi acusa “conductas corporativas [que] no se han caracterizado precisamente por la transparencia y sinceridad”, lo que implicaría “un riesgo no menor de engaño y estafa a sus habitantes”.

¿No le parece a usted una muestra de eco-incoherencia que un actor relevante de una industria contaminante tome, de esta forma, la bandera del medioambiente? Es más, este empresario debe ser un incómodo aliado para la “eco-coherencia” ambiental de Internacional Rivers Network. ¿Qué pensará Aaron Sanger de estas ecoincoherencias?


* La Tercera, domingo 21 de octubre.