Opinión La Segunda, 9 de diciembre de 2014

CEP o no CEP

Leonidas Montes |

El día miércoles se conocieron los resultados de la encuesta CEP. En circunstancias curiosas, con el secretismo y misterio que rodea a nuestra figura presidencial, Bachelet abruptamente suspendió su gira. La reacción de la Presidenta fue intempestiva, precipitada e innecesaria. De regreso a La Moneda, citó al comité político para una reunión de emergencia. Se generó una ola de rumores. Y también de incertidumbre.

La Moneda maneja las percepciones de la ciudadanía al dedillo, por lo tanto la encuesta CEP no los tomó por sorpresa. Ante la pataleta o sobrerreacción presidencial, la explicación oficial fue que había eventuales manifestaciones que impidieron continuar con la gira. Pero ese libreto no pareció convincente. Sólo hubo especulaciones.

Los resultados de la encuesta son elocuentes. La ciudadanía reaccionó con fuerza. Bachelet salió tan perjudicada como en la crisis del Transantiago. Su evaluación positiva cae a un mínimo de 50%. Su evaluación negativa también alcanza su récord del 23%. Y este año, la aprobación presidencial de Bachelet baja de un 50% a un 38%.

Con el Transantiago su nivel de desaprobación llegó a un 43%. Entonces pidió disculpas por no seguir su intuición. Hoy, su desaprobación nuevamente alcanza ese peak del 43%. Pero ahora no se puede jugar con la diferencia entre el diseño —responsabilidad de Lagos— y la implementación de la cual fue víctima Bachelet. En el apresurado y desprolijo plan reformista se conjugan diseño e implementación.

Al margen de la estrepitosa caída de la aprobación presidencial de Bachelet, hay dos hechos interesantes. En los sectores urbanos, que es lo relevante y constituye un 87% de la muestra CEP, Bachelet tiene el nivel de desaprobación promedio más alto del primer año de gobierno. Aylwin alcanzó un 15%, Frei un 25%, Lagos un 26% y Piñera un 36%. Con la promesa y arremetida de las grandes reformas, Bachelet logró un 45% de desaprobación. Y con las mujeres, el bastión de su popularidad, la fotografía es sorprendente. Este año su aprobación se desploma de un 53% a un 37%, y su desaprobación salta de un 27% a un 44%.

Se ha construido una suerte de hagiografía en torno a nuestra figura presidencial. Pero las encuestas la han bajado del altar. La ciudadanía comienza a dudar de esa Bachelet que sólo a veces baja del Olimpo. Ahora la quieren con los pies en la tierra.

Aunque no le guste que la pauteen, esta realidad no puede disfrazarse como un problema comunicacional. Algunos iluminados en La Moneda creen que la gente es tonta o simplemente no entiende. No es así. El problema es simple y profundo a la vez: Existe una diferencia entre lo que quiere la Moneda y lo que esperan los chilenos.

Pero pese a todo, Bachelet ha dado señales de seguir adelante, ignorando la moderación y sensatez de los chilenos. Al parecer “the lady is not for a turn”. Ese es el dilema.

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