Opinión La Segunda Viernes 21 de junio de 2019

CEP renueva equipos y busca “ser un referente para los jóvenes”

Leonidas Montes |
Foto: Claudio Cortés

“Apertura” es la palabra clave para el director del centro, quien cuenta que se va el editor de la revista, Ernesto Ayala, y el subdirector del centro, Lucas Sierra, avisó que dejará la entidad.

Por Jéssica Henríquez D.

¿Tú conoces lo nuevo del CEP?

La pregunta con que Leonidas Montes invita a recorrer los tres pisos y el subterráneo de la casona de Monseñor Sótero Sanz —que alberga al Centro de Estudios Públicos desde hace 14 años— puede ser interpretada de dos maneras: Respecto de la remodelación física de los últimos meses, o por las modificaciones de contenidos y de equipos que vive el think tank, que el próximo año cumplirá 40 años de existencia.

Y son ambas cosas, según lo detalla Montes, quien desde que llegó a dirigir el centro —hace un año y tres meses, luego de la salida de Harald Beyer— busca imprimirle “más transparencia y apertura” al centro de estudios.

Lo primero que hizo fue abrir la fachada. Todo un símbolo. “¿Te acuerdas cómo era la entrada? Sacamos todo el latón negro (que tapaba la vista) y ahora esas puertas (la de entrada y el portón) están siempre abiertas. ¿¡Qué!? ¿Qué puede pasar? ¿Me van a robar un paper?”, pregunta desafiante. “Somos un centro de estudios públicos. Hay que hacer honor al nombre”, agrega.

En diez minutos sube y baja escaleras para mostrar la nueva cara del lugar. La cocina (en el mismo espacio) ahora luce relucientes cerámicas blancas en sus muros y modulares muebles café. El estar, ubicado a la entrada de la casona, fue ampliado y decorado con modernos y amplios sillones negros de cuero que invitan a conversar. En el subterráneo, donde había solo una bodega, hay además una serie de luminosas oficinas y un espacio para tomar café para los investigadores. Y en los estacionamientos se instaló un bicicletero «para gente joven».

“Marcar la agenda no es fácil”

—¿Renovación?
—Harto cambio, sí. Aunque el CEP no es de muchos cambios. Es que el año pasado se celebraban los 200 años de Marx, entonces había que mejorar las condiciones materiales... Y este año, bueno, la superestructura. Esto tiene un plan estratégico, que responde al desafío de todos los think tanks del mundo: influir.

—¿Y cuánto influye el CEP? ¿Influye más que los otros think tanks chilenos?
—Es difícil dimensionar la influencia. Acabamos de llegar de Londres con Juan Obach (presidente del consejo directivo). Estuvimos visitando cinco días ocho think tanks ingleses para establecer networks y ver cómo ellos están enfrentando los mismos desafíos, cómo adaptarse a los nuevos tiempos. Queremos aprender de distintas estrategias y gobiernos corporativos. Ver cómo lo hacen donde todo, incluyendo la política, es más o menos cuántico. La agenda es muy volátil. Hoy día orientar la discusión pública, que era el objetivo del CEP en el siglo XX, no es tan fácil.

—Antes los políticos marcaban la agenda y ahora tratan de subirse a la agenda. ¿Le pasa también al CEP?
—No, porque no estamos en la contingencia. Tenemos una mirada más a largo plazo. Nuestros proyectos si se demoran uno o dos años, no nos importa. Medir la influencia es algo con lo cual los centros de estudios no se deben obnubilar, porque muchas veces la influencia es intangible. Y esta discusión también está en los centros de estudios de Estados Unidos, donde pretendemos ir el próximo año a hacer la misma ronda. Desde el mundo de los técnicos o empresarios es difícil entenderlo, porque ellos quieren ver cifras concretas. Recuerda que en noviembre el CEP trajo a Chile a Peter Sloterdijk, uno de los filósofos contemporáneos más importantes. Llegaron más de mil personas a sus actividades. “Para mí es una influencia intangible. Más allá de cuánta gente vino a verlo, ¿fue un gran aporte? Claramente sí. Entonces, ¿cómo medir la influencia del CEP? ¿Por la cantidad de veces que sus investigadores van a una comisión al Congreso? Eso se puede medir, pero no es todo. Es como en la economía: el crecimiento económico no es todo”.

—¿Están satisfechos con el nivel de influencia que tienen?
—Uno nunca está satisfecho, siempre quiere más. Pero veamos lo que tenemos. La revista Estudios Públicos es influyente. Es notable que desde 1980 se venga publicando rigurosamente cada 3 meses. Tenemos los seminarios. Hacemos 70 al año. Y está la encuesta CEP. Tenemos una institucionalidad muy sólida que nos permite trabajar nuestros proyectos sin premuras, con actitud reflexiva. Pero hay algo más que la participación en la gestión de propuestas de políticas públicas. Dice que lo que ha marcado al CEP “es traer gente que nos hace pensar, que nos provoca. De alguna manera es parte del rol que tiene que tener un centro de estudios públicos”. En agosto traerán a Ha-Joon Chang, “el economista heterodoxo más importante del momento, que es como el ídolo del Frente Amplio. Y va a venir al CEP. Porque ser liberal es ser abierto a distintas ideas. No porque uno piense distinto, no va a poder conversar con ese otro. Ese es nuestro valor”.

Apuntando a los jóvenes

—Han apostado fuerte por las redes sociales, sus conferencias ahora están en streaming , tienen cápsulas promoviendo sus actividades...
—Todo eso busca que el CEP sea un referente para los jóvenes. En una época la gran ventaja competitiva del CEP era que los jóvenes llegaban acá, y hoy vemos que es más difícil llegar a los jóvenes profesionales, a los universitarios y a los colegiales. Hay que buscar eso. Pero además queremos abrirnos al mundo internacional, tener internship (pasantías), traer buenos investigadores jóvenes del extranjero que pasen un tiempo acá e interactúen con nuestros millennials , que hagan trabajos en conjunto.

—Además están en un trabajo colaborativo con los otros centros de estudio chilenos: Chile 21, Espacio Público y Libertad y Desarrollo.
—Eso partió por el proyecto de modernización del Estado. Trabajamos de manera consensuada y entregamos las recomendaciones al Presidente Piñera. Y para seguir con esa agenda, se necesitaba hacerlo con los otros think tanks . En políticas públicas nunca vamos a estar de acuerdo todos en todo. Es natural que haya que conversar, persuadir y llegar a consensos donde cada uno tiene que renunciar a algo. Si estamos los cuatro think tanks , si está Chile 21, si está Libertad y Desarrollo, si está Espacio Público y estamos nosotros, hay cierta base de consenso técnico que le permite al mundo político decir: «Oye, sabes que esto parece ser sensato». Sobre todo en un escenario en que la política está bastante alejada de la realidad ciudadana y de los consensos.

—Han entrado en temas nuevos: ciudad, inmigración...
—Tenemos unos seminarios sobre ciudad en conjunto con Arquitectura de la Universidad Católica. Y ahora vamos a empezar a trabajar proyectos relacionados con descentralización fiscal. El año pasado partimos con un proyecto en que el participaron todos los investigadores del CEP sobre inmigración en Chile. Esperamos lanzarlo pronto. Son 10 capítulos.

Cambio en los equipos

—Pero además están teniendo cambios importantes en sus equipos. A fin de mes se va el escritor Ernesto Ayala, que estaba desde el 2014. El edita la revista de Estudios Públicos, uno de sus productos estrella.
—A partir de agosto lo va a reemplazar Aldo Mascareño, investigador senior del CEP que llegó a comienzos de año. Aldo viene de la Universidad Adolfo Ibáñez, es un destacadísimo sociólogo y gran académico. Mi idea era que el editor de la revista, además, fuera un académico investigador.

—También llega Carmen Le Foulón, del Instituto de Ciencia Política UC.
—En agosto se incorpora. Ella ya estuvo en el CEP. Es muy interesante para nosotros porque tiene una mirada de economía política y cualitativa, además de filosofía política y sociología. Entonces, nos calza muy bien en este perfil no sólo técnico, sino que también de una mirada más amplia. Necesitamos bastante apoyo para hacer más investigación con nuestras encuestas. Tenemos cualquier cantidad de datos de nuestras encuestas desde hace 30 años, se pueden hacer todos los cruces habidos y por haber para ver cómo ha evolucionado la sociedad chilena. Es muy importante usar esa mina de oro que tenemos allí.

—¿Y vienen más cambios?
—El otro cambio importante es el de Lucas Sierra (subdirector y uno de los cuatro investigadores senior del centro), que el viernes anunció en el comité ejecutivo que a contar del primero de agosto trabajará media jornada en el CEP y volverá a su régimen original de media jornada fuera. Quiere volver al ejercicio de su profesión.

—¿Es un tránsito para dejar definitivamente el CEP?
—Sí, es lo que propuso él. Dejar ahora la subdirección y quedarse sólo media jornada. Y, a un año plazo, dedicarse completamente a su profesión. Lo lamentamos, porque Lucas lleva 25 años en el CEP.

—¿No era previsible que se fuera, considerando que estuvo de director subrogante y no fue nombrado titular?
—No sé si previsible, lo lamento mucho. A Lucas le tengo un gran aprecio, somos amigos. Para mí era un complemento muy bueno. Es muy reflexivo. Pero entiendo también que para las instituciones no es bueno estar tanto tiempo. Es una aventura que por cierto a veces es bueno tomarla.

—¿Quién quedará de subdirector?
—Hasta ahora, nadie.

—¿Tiene que haber un subdirector?
—No sé. Lo decidirá el comité ejecutivo

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