Opinión ENTREVISTA / Diario Financiero Viernes 17 de abril de 2020

“No será el fin del mundo, ni el comienzo de uno nuevo”

Leonidas Montes |
Foto: William Rojas

El director del Centro de Estudios Públicos (CEP) analiza la vigencia del modelo y el rol del gobierno. “Después de esto quizá nos vamos a dar cuenta que no estábamos tan mal como algunos pregonaban”, sostiene.

por Rodolfo Carrasco

La filosofía es fiel compañera del director del Centro de Estudios Públicos (CEP), Leonidas Montes. "Basta leer a Tucídides y lo que fue la peste en Atenas para entender mejor lo que estamos viviendo", comenta durante esta entrevista el ingeniero civil industrial, y además miembro del directorio del International Adam Smith Society.

Como liberal, "con una sana cuota de escepticismo", según él mismo se define, este licenciado en filosofía y también doctor en economía sostiene que durante esta cuarentena obligada es interesante repasar discursos como el de Pericles, "para elucubrar sobre los principios de la democracia liberal".

Sobre todo, cuando en todo el mundo se toman medidas impensadas para proteger a sus poblaciones y crece el debate sobre cómo será el futuro a nivel social y económico una vez superada la pandemia. "El liberalismo ha sido atacado una y otra vez en circunstan-cias como ésta. Esta no es la primera, ni la última crisis que enfrentamos. Es muy grave. Será profunda. Pero no será el fin del mundo ni el comienzo de uno nuevo", sostiene.

Ya tuvo su primer comité ejecutivo a distancia en el CEP, donde está como director desde marzo de 2018 y predice que la transformación digital obligada por el encierro, seguirá profundizándose.

-¿Se debe cambiar el modelo, como sugirió The Economist el año pasado?

-Habría que definir antes qué se entiende por modelo y por economía. Si hay algo común en la historia de todas las crisis, es el surgimiento de profetas y profecías de diversa índo-le que, con mayor entusiasmo que nuevos argumentos, encuentran en cada crisis el mo-mento propicio para insistir con sus ideas. Slavoj Žižek, por ejemplo, apela a un nuevo comunismo como solución contra el coronavirus y Naomi Klein sigue predicando algo así como que el virus es el capitalismo. Personalmente creo que es imposible cambiar la na-turaleza humana y los principios básicos sobre los que se funda el capitalismo. Habrá cambios y nos adaptaremos, por cierto, pero con la distancia social y el encierro no de-bemos olvidar que la libertad, la economía social de mercado y la democracia representa-tiva son la mejor forma de vivir y relacionarnos unos con otros.

-¿Cómo impacta la crisis sanitaria en la sociedad?

-De manera muy profunda no sólo en lo económico y político, sino también en lo que constituyen algunos principios esenciales de la naturaleza humana. No olvidemos que se coharta la libertad y se sacrifica la sociabilidad. Desde Aristóteles conocemos la impor-tancia de la libertad y sabemos que el hombre es por naturaleza un zoon politikón, un ser social y gregario que se relaciona con otros. En una crisis bajo control surge lo mejor de las personas. Pero si se complica, como nos advirtió Isabel Behncke en una reciente en-trevista, se puede repetir el caos del sur de Italia. Las restricciones de libertad y sociabili-dad, donde incluso el intercambio entre países se está coartando, sumado a la tragedia de la pandemia, pueden generar miedo. Esperemos que no sea así, pero el hombre, la sociedad y el miedo con muertes y hambre son un campo fértil para que surja lo peor de la naturaleza humana. Por eso los paquetes de ayuda son tan importantes en estas cir-cunstancias tan extraordinarias.

El rol del gobierno

Montes tiene una mirada optimista. Dice que la cuarentena necesariamente gatilla un proceso de reflexión, que será útil para todos. Lo ejemplifica en el cambio que se ha pro-ducido en la percepción de la ciudadanía respecto de algunas instituciones cuyo prestigio y confianza estaban en el suelo, como Carabineros o el Ejército. "Después de esto quizá nos vamos a dar cuenta que no estábamos tan mal como algunos pregonaban. Espero que valoremos lo que hemos logrado en nuestro camino al progreso".

-¿Cómo evalúa al gobierno enfrentando esta emergencia?

-Chile está enfrentando, como nos dijo Helen Clark en su visita a Chile, una tormenta per-fecta.

De la crisis social del 18 de octubre pasamos a la del coronavirus. Y esta última nos pega cuando ya estábamos bien golpeados. Por suerte han sido más de treinta años de responsabilidad fiscal. Ahora bien, Chile es un país pendular. De una depresión endógena que nos tenía sumidos en un solipsismo crítico y pesimista, pasamos a una depresión exógena que esta vez nos enfrenta a lo más fundamental: a la vida y la muerte. Del dis-curso de los derechos sin deberes, de esos supuestos treinta horribles años y de la ilusión de un nuevo Chile a partir de una hoja en blanco, pasamos a la necesidad de cuidarnos para cuidar a los demás.

-¿Y Piñera?

-El Presidente, qué duda cabe, es bueno para las crisis exógenas, pero no para las crisis sociales. Está enfrentando esta crisis con la misma energía, fortaleza y eficiencia con que enfrentó el terremoto. Pese a algunos errores propios de su carácter, aquí aparece lo me-jor de sus atributos para gestionar un golpe de esta envergadura.

-¿Y el papel del ministro Briones?

-Briones aterrizó en Hacienda y no tuvo rodaje. Cayó de lleno. Al día siguiente de ser nombrado, ya era un ministro empoderado, con una sorprendente capacidad para llegar a acuerdos y explicar la economía en simple. Su manera de ser, con humildad y franqueza, ha dado frutos. En un contexto económico tan duro no es fácil decir la verdad transmi-tiendo una sensación de calma. Briones lo ha logrado. Y ha logrado imponer ese gradua-lismo realista, equilibrando la urgencia con la prudencia. Por algo tiene el apoyo de la ciudadanía. También hay que destacar el liderazgo claro y firme del Ministro Mañalich.

-¿Cómo puede ayudar el sector privado a enfrentar esta pandemia que impactará en desempleo y en empresas quebradas?

-En una crisis tan dura como ésta, el rol de la sociedad civil, de las empresas y de los empresarios es fundamental. En general han actuado de manera bastante ejemplar. Basta ver el fondo que coordinó la CPC y todo lo que ello significa en términos de coordinación, la serie de iniciativas particulares para fabricar alcohol gel, mascarillas, respiradores, etc. El rol del retail para abastecernos y mantener la cadena productiva, el rol de los bancos, etc. Ahora el desafío para todo el sector privado es esforzarse por mantener la mayor cantidad de empleos para retomar el ritmo una vez que salgamos de este paréntesis productivo. Espero que con esta crisis también se recupere la confianza en el sector privado.

-¿Qué opina del segundo paquete de medidas?

-Es necesario y sustantivo que refleja cómo estamos enfrentando esta crisis. Habla bien del gobierno y del mundo político que, en general, va acompañando de manera prudente y oportuna al Ejecutivo. Ojalá que todo esto también nos permita recuperar la confianza en los acuerdos que han sido tan vilipendiados.

-¿Los planes de ayuda financiera han estado enfocadas en las pymes, pero considera que se deben ayudar también a empresas que generan alto empleo o estratégicas como Latam?

-Agotando todas las posibilidades que entrega el mundo financiero y privado, la propuesta de una garantía estatal parece ser lo más razonable en estas circunstancias. Eso sí, pienso que debe ser lo más general posible, y por ningún motivo discrecional. Esto es, sin nombre ni apellido. El principio de la igualdad ante la ley se debe aplicar no sólo a las personas, sino también a las empresas.

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