Opinión El Mercurio, 9 de mayo de 2018

Sobre Adam Smith

Leonidas Montes |

Al margen del debate que podrían generar estos juicios históricos, Arriagada, recogiendo interesantes ideas en torno al legado de Mill, Popper y Rawls, divide dos corrientes liberales en torno a la libertad y la justicia.

Sumándose al interesante debate acerca del liberalismo, Genaro Arriagada comienza su columna "De qué liberalismo hablamos" publicada el lunes en este diario, destacando tres "afirmaciones esenciales" de Adam Smith. Si bien es cierto que la importancia de la competencia, entendida en un sentido más profundo, es "el camino a la prosperidad" para Smith, las otras dos ideas del "interés individual sirviendo al interés general" y del "libre mercado como condición de distribución justa" son erróneas.

Es posible que Werner Stark, a quien Genaro Arriagada cita inmediatamente, haya influido en esta interpretación precipitada. Desde que este prolífico autor católico publicara su "History of Economics in Relation to Social Development", en 1944, mucho se ha escrito sobre Adam Smith.

Este pie forzado inicial no es baladí ya que Arriagada considera a Adam Smith como el padre fundador del liberalismo. De hecho afirma, en una postura más bien determinista, que sin las ideas de Smith "no habría habido Revolución Industrial" y más adelante se refiere al "mundo que habían creado las ideas de Adam Smith". Al margen del debate que podrían generar estos juicios históricos, Arriagada, recogiendo interesantes ideas en torno al legado de Mill, Popper y Rawls, divide dos corrientes liberales en torno a la libertad y la justicia. En seguida recurre a la caricatura de un supuesto neoliberalismo para el cual la justicia sería "anatema" y en su análisis de la justicia social critica esa dañina interpretación del liberalismo como "la ideología de los hartos". En esto último, Genaro Arriagada está en lo cierto: el asunto es más complejo y debe liberarse al liberalismo de interpretaciones y calificaciones que atentan contra un debate más riguroso.