Opinión La Segunda Jueves 10 de junio de 2021

"Lo que le permitió a la derecha llegar al Gobierno fue un proyecto que apelaba al centro"

Carmen Le Foulon |
Foto: William Rojas

Entrevista a Carmen Le Foulon, coordinadora del área de opinión pública del CEP.

Casi la mayoría de las personas en el último tiempo, la coordinadora del área de Opinión Pública del Centro de Estudios Públicos (CEP), Carmen Le Foulon, ha estado atenta a los cambios del programa Paso a Paso, ya que buena parte de la planificación de su agenda diaria depende de aquello. Desde el jueves pasado esa programación nuevamente quedó trastocada cuando la comuna en donde vive (Lo Barnechea) cayó en cuarentena. “Es difícil, como para todas las personas, sobre todo quienes tenemos menores a nuestro cuidado”, reconoce.

Esta ingeniera comercial y doctora en Ciencia Política (U. Columbia), encargada de la tradicional encuesta del CEP —con pasos anteriores por el Ministerio de Educación y la Secretaría General de la Presidencia—, explica que en estos tiempos la sociedad chilena se mueve en varios escenarios de complejidad. Por ejemplo, señala, que si bien la identificación con el eje izquierda-derecha ha decaído en los últimos años, “estas etiquetas siguen teniendo contenido para la ciudadanía y las personas son capaces de ordenar a los partidos en este eje. Pero, sobre todo, me parece que la pregunta sobre el rol de Estado y del mercado, que es la que ordena este eje, sigue estando muy vigente”.

Por otro lado, si bien los chilenos están optimistas con respecto a su vida, hay un pesimismo generalizado con respecto al país. “Vemos que hay una percepción negativa sobre el futuro, sobre todo asociada a los problemas que conlleva la pandemia: un 51% cree que aún falta lo peor en relación a los problemas que enfrenta el país”, indica Le Foulon.

Esa fue una de las cosas que llamó la atención en la última encuesta CEP: una ciudadanía con una perspectiva negativa sobre el futuro. Eso va a contrapelo de lo que mostraron, en los últimos años, los propios estudios del CEP donde aparecían personas que estaban optimistas con su vida. ¿A qué crees que se debe ese cambio?

En general, las personas tienen una visión más positiva y optimista sobre su situación personal que sobre la situación de los demás o del país. Desde que el CEP empezó a medir satisfacción con la vida, la gran mayoría de las personas reporta un alto grado de satisfacción, proporción que no cambia sustantivamente entre mayo y diciembre de 2019. Pero en ese período sí observamos un aumento en la proporción de personas que creen que los demás están insatisfechos con su vida: pasa de 26% a un 49%. Esta brecha también se evidencia en la percepción sobre la situación económica actual y perspectivas a futuro. Pero esto es un fenómeno global, que no es exclusivo a Chile. Incluso se extiende a la percepción del Congreso en la llamada paradoja de Fenno: las personas evalúan muy mal al Congreso, pero evalúan bien a sus propios representantes.  

Se ha hablado mucho del trabajo que hay que hacer para que las instituciones recuperen las confianzas ciudadanas, pero en Chile, sólo una de cada cinco personas considera que se puede confiar en los demás. ¿Es posible superar el clima de desconfianza en un escenario como ese?

En Chile, el nivel de confianza interpersonal ha sido bajo por décadas. En 1998 sólo un 17% creía que se podía confiar en las personas, proporción que se ha mantenido estable. Pero, aún con esos niveles de confianza interpersonal, el nivel de confianza en los partidos y en las instituciones era mayor, y la identificación con los partidos también. En ese sentido, hay otros factores relevantes para comprender la desconfianza. En eso nos da luces una pregunta que se hizo en la encuesta CEP el 2015, donde un 62% considera a la corrupción como uno de los dos principales motivos de la baja confianza en la política. Así, si en 2006, el 14% pensaba que casi todos los políticos estaban involucrados en casos de corrupción, en 2016, eso aumentaba a 50% Y en 2019, solo un 8% concuerda con que los partidos reflejan las demandas de la ciudadanía. La confianza en las instituciones está asociada a factores sobre su desempeño, y no tanto a los niveles de confianza interpersonal.

Se ha conversado harto sobre la irrupción de los independientes, pero eso fue en la elección de constituyentes. En la de concejales, la ex Concertación y la derecha lograron el 33% de los votos cada uno. ¿Qué nos puede decir esa paradoja?

Para entender estos resultados, es importante recordar que solo se permitió formar listas de independientes en la elección de constituyentes. Ahora, lo interesante es que quienes votaron por listas de independientes en la elección de constituyentes, frente a una papeleta sin esas opciones en la elección de concejales, lo hicieron por listas de partidos. Es decir, no se observa un castigo por no tener esa opción. Si lo hubiera, veríamos mucho más votos nulos y blancos, y ese no es el caso. De hecho, la proporción es mayor en la elección de constituyentes que en la de concejales. El otro factor importante, que es el más evidente, es la diferencia entre los cargos que tienen implicancias en su relevancia, la legitimidad y, sobre todo, la capacidad de representar visiones del país en el voto.

Una de las principales cosas que han venido sosteniendo politólogos como Juan Pablo Luna, por ejemplo, es que desde el 18-O las lógicas izquierda-derecha no sirven mucho para analizar esta coyuntura tan compleja en que estamos. En ese contexto, ¿qué te parecen los análisis que sostienen que los resultados de la megaelección marcan una victoria de la izquierda?

Aún debemos entender mejor los resultados, y para eso, será importante analizar el detalle de la participación. En esta elección, votó un millón menos de personas que para el plebiscito de 2020 y menos de 500 mil personas que para la segunda vuelta presidencial de 2017. Y, si consideramos que un 67% no fue a votar, es difícil interpretar estos resultados a nivel de toda la ciudadanía. Con respecto a los resultados, efectivamente la coalición de Gobierno tuvo un muy mal desempeño, sobre todo en relación a lo esperado, también se observa un fuerte rechazo a los partidos tradicionales en general. Con respecto a las concepciones de derecha e izquierda, Pierre Ostiguy, profesor de la U.Valparaíso, hace tiempo ha propuesto entender el campo político mirando dos dimensiones. Una, es la distinción ideológica de izquierda-derecha, y otra es la que él llama de “lo bajo” y “lo alto”, o populismo y anti-populismo. Y en un análisis que él hace de esta elección, las listas de independientes, asociadas a movimientos sociales, representan ese “basismo” que es una diferenciación no solo socioeconómica, sino respecto de quienes administran el sistema.

 “No observamos un éxito del Partido Republicano”

¿Cómo ves la elección presidencial? Hasta hace poco, casi no había dudas de que Joaquín Lavín corría con ventaja, pero hoy parece que nadie tiene asegurado pasar siquiera a una segunda vuelta.

Si algo hemos visto, es que una semana en política es mucho tiempo, y para la elección presidencial aún faltan varios meses. Será importante ver qué pasa con la instalación de la Convención y sus primeras semanas de trabajo, qué temas se instalan en las primarias y si en esa elección, las coaliciones logran movilizar a un grupo importante, así como qué va a pasar con los partidos que no lograron un acuerdo para inscribir candidaturas a la primaria.

En este sentido, ¿qué te ha parecido la irrupción de Yasna Provoste? Hasta hace unas semanas no aparecía por ningún lado y hoy tiene una posición expectante.

Yasna Provoste se ha posicionado por el liderazgo que ha ejercido desde la presidencia del Senado en la búsqueda de soluciones para la ciudadanía a través de acuerdos. Y la ciudadanía valora a quienes buscan llegar acuerdos: en la CEP de diciembre 2019, un 78% prefiere políticos que los privilegien. Pero, eso no necesariamente se traduce en intención de voto, ya que el voto es una decisión que depende de muchos aspectos, y no necesariamente el más determinante es la valoración positiva. Pero, aún si para algunas personas lo fuera, se puede evaluar positivamente a varias personas que están en la papeleta, pero solo se puede elegir a una. Además, es central recordar que no basta la intención de votar, sino que se debe ir a votar, y en Chile, la participación no supera el 50%.

Fuiste parte del equipo de politólogas que estuvo detrás del trabajo que terminó con la publicación del libro “Anatomía de la derecha chilena” (2020). Ahí se señala que la principal tensión del bloque son los temas valóricos. ¿Se equivocó el Presidente Piñera en poner sobre la mesa el tema del matrimonioigualitario cuando el clima interno de la coalición no es de los mejores?

Si bien esta decisión tensionó a la coalición, no pareciera que va a generar grandes distanciamientos. Por lo demás, si consideramos que los temas valóricos tendrán relevancia en las discusiones de la Convención, es mejor haber abierto y zanjado este tema ahora, y no en plena campaña presidencial.

Hay varias encuestas que muestran un apoyo mayoritario al matrimonio igualitario, y sin embargo el anuncio del Presidente, para algunos grupos en la derecha, fue como el fin del mundo.

La gran mayoría de la población está a favor del matrimonio igualitario, pero hay una proporción que está en contra. Y es probable que sea a ese electorado al que apelan. Ahora, recordemos que ya varios diputados se han distanciado de esa posición, ya sea declarándose derechamente partidarios o bien, su apertura a debatirlo.

¿Qué te ha parecido el debate al interior de la derecha tras las elecciones? No pocas figuras han sostenido que los malos resultados se deben a que la derecha “se izquierdizó” o “que no defendió con convicción las ideas de derecha”.

Las razones de los malos resultados son múltiples, pero no parece que esa interpretación sea una de las más importantes. Por una parte, ante un Ejecutivo con bajísimos niveles de aprobación y al que se le percibe sin conexión con la ciudadanía, no es de extrañar que la coalición de Gobierno sufriera un castigo en las urnas. Por otra, no observamos un éxito electoral del Partido Republicano, quiénes en esta narrativa, sí defienden las ideas de derecha. Y sobre este punto quisiera detenerme, ya que como hemos analizado en trabajos con Stéphanie Alenda y Julieta Suárez-Cao, dentro de la derecha co-existen diferentes sensibilidades. Pero, sobre todo, es fundamental recordar que lo que le permitió a la coalición llegar al Gobierno fue construir un proyecto que apelaba al centro. Por lo que, si quiere lograr una mayoría electoral, debiera buscar volver a conectarse e interpretar las demandas y visiones de una mayoría, que abarca quienes tienen posiciones moderadas, así con quienes los apoyaron en las últimas elecciones presidenciales

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