Opinión El Mercurio, 11/1/2011

Cambios en Becas Chile

Loreto Cox A. |

Los cambios que Becas Chile implementará han generado críticas que, a mi parecer, han sido avivadas por la escasa información y explicación de los motivos.

Según Becas Chile, este año "los postulantes deberán (a) presentar carta de aceptación de una institución que figure en los rankings internacionales generales como Top 150, o como Top 50 del área del programa en el cual está aceptado, usando como criterio los rankings Times, Shanghai y otros; o (b) acreditar que el programa donde fue aceptado (...) es efectivamente uno de los mejores del mundo en el tema específico de estudio".

Así, el principal cambio es que los postulantes deberán estar aceptados en la institución antes de postular a la beca, con lo que se seleccionará a personas con programas concretos de estudio, y no sólo tentativas. Esto hace más fácil y objetiva la selección, a la vez que asegura que toda beca entregada efectivamente se use (y en la institución para la que fue asignada).

Se ha dicho que este cambio obstruirá el acceso a quienes no dominan un idioma extranjero, lo que no es cierto, pues Becas Chile seguirá otorgando becas para cursos de idioma para quienes tengan como objetivo un posgrado en el extranjero. La diferencia es que si antes se postulaba de una vez a la beca de idioma y posgrado, ahora se postulará en dos etapas. El proceso apenas cambia, ya que quien no domine el idioma requerido, en cualquier caso, deberá aprenderlo primero y postular después al posgrado para poder ser aceptado.

Además, para apoyar el aprendizaje del inglés con el objetivo que fuere, Becas Chile creará una nueva beca dirigida a estudiantes de pregrado de excelencia que provengan de la educación municipal o subvencionada, lo que también promoverá la inserción de Chile en el mundo, y de forma menos regresiva.

Respecto de que ciertas universidades favorecen las postulaciones que ya indican una fuente de financiamiento, se podría dar una carta de financiamiento condicional a la aceptación, siempre y cuando el programa sea de suficiente calidad.

En cuanto a las preocupaciones respecto de los plazos, hay que notar que al exigir aceptación en la institución, se reducirán radicalmente los postulantes a Becas Chile, con lo que el período de evaluación se acortará.

En suma, creo que las complicaciones que pueden surgir al pedir cartas de aceptación para postular a Becas Chile son solucionables. La gran ventaja del nuevo método es que los criterios para asignar las becas ahora dependerán de instituciones que se dedican profesionalmente a seleccionar a los mejores, algo claramente más objetivo y meritocrático. A la vez, al reducirse los costos de evaluación, se liberarán recursos que pueden destinarse, por ejemplo, a entregar más becas de idioma.

Por lo demás, Becas Chile no se está cerrando exclusivamente al uso de rankings , sino que permite al candidato mostrar que un programa es suficientemente bueno aun cuando no aparezca en éstos. Así, sí puede calificar alguien que se doctorará, por ejemplo, en el Max Planck Institut o con un gran profesor en su materia. La gracia es que, partiendo de un estándar mínimo que hace más objetiva la selección, hace recaer el peso de la prueba en el propio postulante, reduciendo los costos de selección. Además, si bien es indiscutible que todo ranking es imperfecto, no hay que olvidar que el criterio de cualquier comité evaluador también lo es.

En fin, creo que los cambios debieran elevar la calidad de los programas de estudio y reducir los costos, tiempos y discrecionalidades del proceso de selección.

Pero creo que aún quedan cosas pendientes. Lo principal, a mi juicio, es que falta una propuesta específica de exigencias para los becarios tras sus estudios: proviniendo de los ya afortunados que han accedido a una buena educación superior y beneficiándose también ellos mismos de sus posgrados, hoy sólo deben volver a vivir a Chile. Una alternativa es que los becarios retribuyan la inversión que el país hace en ellos con trabajo en el sector público, educativo o sin fines de lucro, o bien, si un becario lo prefiere, a través del copago de parte del costo de su beca.

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