Opinión Pulso, 2 de enero de 2018

“Con este Congreso el presidencialismo va tener la prueba más dura en el periodo que viene”

Lucas Sierra I. |

El abogado asegura que la modernización del Estado puede ser “el relato político” del segundo mandato de Piñera. Además, adelanta que el Presidente electo debe ser generoso y dejar que surjan nuevos líderes en Chile Vamos que compitan.

por Juan Manuel Ojeda

En el último tiempo el subdirector del Centro de Estudios Públicos (CEP) se ha dedicado a temas constitucionales e institucionales del Estado. Desde su oficina en Providencia, se refiere a los desafíos políticos que trae el nuevo ciclo y que significará un segundo gobierno de Sebastián Piñera y un Congreso fragmentado.

A semanas de que el Presidente electo presente su gabinete, Lucas Sierra destaca que debe ser un equipo con gran muñeca política, sobre todo quienes lideren los ministerios del Interior y Segpres ya que serán ellos quienes lidien con la oposición. Para el abogado, la centroizquierda debe articularse y proyectarse como una "izquierda a lo Lagos, que sea republicana, democrática y que sepa convivir con el mercado". Y de paso dice que el Frente Amplio debe tener "paciencia para estudiar las políticas públicas que podrían darle base politica e institucional" a su proyecto.

¿Qué le parece la posibilidad de avanzar hacia un sistema semipresidencial con la figura de un primer ministro?
-Me parece que podría ser una buena estructura para Chile. Si hay alguna reforma constitucional que es urgente es el régimen político. Hemos hablado mucho de los derechos, pero nos fuimos olvidando de la estructura del poder. Respecto del régimen político he sido partidario de avanzar a un sistema más parlamentario.

¿Como Alemania?
-Como Irlanda, con un Presidente, un jefe de Estado y con un poder grande en el primer ministro. Hay que corregir el presidencialismo hacia una forma semipresidencial y hoy día eso volvió a ser muy urgente con el cambio de sistema electoral. Los sistemas presidencialistas no operan bien con todos los sistemas electorales, sólo opera bien con sistemas electorales mayoritarios, no con los proporcionales.

¿O sea que el presidencialismo chileno no aguanta más con el nuevo sistema electoral?
-Con este Congreso el presidencialismo va tener la prueba más dura en el periodo que viene, porque hay un Congreso bastante atomizado. Entonces, hay un riesgo institucional importante, pero de alguna manera también hay una oportunidad. Dependerá mucho de la habilidad política del gobierno.

¿Piñera debería continuar con el proceso constituyente de la Presidenta Bachelet?
-Yo creo que sí. Piñera podría intentar dar una solución más estable a la cuestión constitucional. Lo que me gustaría es que ese proceso siguiera en el Congreso. Olvidarnos de estas vías alternativas al Parlamento como convenciones constitucionales, para qué decir la asamblea constituyente. Lo que Chile necesita, volviendo al punto del régimen político, es fortalecer el Congreso. Todas estas alternativas lo que hacen es debilitarlo. Ese es uno de los miedos que tengo de la asamblea constituyente, que la encuentro innecesaria, una pérdida de atención y de recursos, pero además, un debilitamiento de algo que urge reforzar que es el Congreso.

¿Piñera podría tener la oportunidad de repetir el episodio de Lagos en 2005 cuando reformó la Constitución?
-Sí, claro que tiene una oportunidad para hacerlo. Ahora, eso pasó hace doce años. Lo interesante sería que en doce años más no estemos de nuevo con la cuestión constitucional. Si hay que hacerlo hay que hacerlo muy bien, planificándolo desde el principio de un gobierno porque cuatro años son cortos.

¿Y por dónde debiese ir la solución a esa cuestión constitucional?
-Lo que podría hacer Piñera es una estrategia de discusión constitucional que no agote los recursos y yo no la sacaría del Congreso. Entonces, que se apruebe en el Parlamento, pero con un elemento que la diferencie que puede ser un plebiscito ratificatorio. Eso marcaría una diferencia con la reforma del Presidente Lagos.

¿Cuáles son las características del nuevo ciclo político que se inicia este 2018?
-Uno es un Congreso fragmentado y eso significa una prueba para el régimen presidencial que tenemos. Para eso el Presidente Piñera necesita que sus figuras ministeriales sean políticos. Ojalá que eso no signifique desvestir el Congreso porque va a necesitar ayuda, capacidad, experiencia y competencia en el Parlamento.

Hay un tema que Piñera propone como relevante para este nuevo ciclo político que es la reforma para modernizar el Estado. ¿Hay posibilidades de que se concrete de buena manera?
-Espero que así ocurra, pero depende de cómo se presente y cómo se articule políticamente. Si se habla en abstracto es lo menos sexy y atractivo del mundo, pero si se presenta en términos de los efectos directos en el bienestar de la vida de las personas yo encuentro que podría constituirse como un arma política muy potente. Considerando que el fantasma del primer gobierno del Presidente Piñera fue que no tenía un relato político yo siempre he pensado que la reforma del Estado presentada así como un Estado para los ciudadanos puede ser un relato político muy interesante.

¿La modernización del Estado da como para proyectar a la derecha por ocho o doce años en el poder?
-Puede ser un elemento muy importante en esa proyección. Hay que tener pocos objetivos. Además de esto, el otro desafío que tiene el Presidente Piñera es proyectar una derecha moderna, que logre desembarazarse de la mochila de la dictadura y el trauma de los derechos humanos, pero para eso Piñera tiene que ser muy generoso y tengo un susto.

¿En qué sentido?
-De su personalidad, porque Piñera es competitivo entonces puede pasar que quiera volver por tercera vez porque como le gusta anotarse récords. En la historia de Chile nadie ha venido tres veces. Este es un juego de ficción que estoy haciendo, pero si eso llega a ocurrir por su personalidad que le gusta batir récords yo creo que estamos fritos porque no va a ser generoso. El problema que tiene el presidencialismo es que deja a los ex Presidentes como una especie de árboles gigantes que generan sombra. Entonces no deja que broten liderazgos, pero si el Presidente Piñera descarta esa posibilidad de volver el 2026, lo dejaría ser generoso. ¿Y qué significa ser generoso? Que desde un primer momento genere competencia interna.

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