Opinión La Tercera, 17 de julio de 2016

El cabildo de los especialistas

Lucas Sierra I. |

En el CEP llevamos dos años trabajando con profesores de derecho sobre la Constitución y su posible reforma.

En el CEP llevamos dos años trabajando con profesores de derecho sobre la Constitución y su posible reforma. El 2014 hicimos un ejercicio exploratorio publicado el año pasado como “Diálogos constitucionales”. Y acabamos de publicar “Propuestas constitucionales”.

Estas propuestas no son exploratorias, sino específicas y regulatorias. Sobre cinco materias indiscutiblemente constitucionales: derechos, forma de Estado, régimen político, régimen de los tribunales y reforma. Y les preguntamos a un grupo diverso y calificado de profesores: ¿Qué cambiaría en la Constitución de Chile?

Resultaron varias propuestas y muchas convergentes. De lo que he aprendido, destacaría lo que sigue.

Regular derechos es difícil, en especial tratándose de los derechos económicos, sociales y culturales (DESC) que, como la salud, tienen un efecto redistributivo mayor que los derechos clásicos. Los DESC pueden generar un problema para la democracia: demasiado poder de los jueces sobre cuestiones que, como la redistribución de los recursos, son propias de los órganos electos. Los jueces o la ley de presupuestos, he ahí la cuestión.

¿Cómo resolverla? La Constitución suiza de 1999 tiene la solución: las materias de los DESC no se consagran como derechos, sino como objetivos de la comunidad política. Es decir, un mandato a los legisladores antes que a los jueces. Ahora, si esto se descarta y si se insiste en consagrar los DESC como derechos, hay propuestas para evitar que los jueces decidan lo que debe decidir la democracia. Por ejemplo, que sólo puedan protegerlos cuando se ha violado la ley que los regula, sin poder invocar la Constitución solamente. Esto da poder a los jueces, pero reducido: al tener que recurrir a la ley antes que a la Constitución, su discrecionalidad disminuye. Como está regulado el derecho al medio ambiente hoy.

Sobre la forma de Estado, confirmé lo que sabemos: Chile es excesivamente centralista, hay que descentralizar. No al punto de un Estado federal, porque no hay escala, pero sí un Estado uniLa nueva Constitución no debería reformarse con más requisitos que la actual. Para no hipotecar el futuro. tario descentralizado. Se propone la comuna como unidad básica y la posibilidad de macro-regiones, para ganar escala. Un principio es unánime: a mayor autonomía, mayor responsabilidad, sobre todo fiscal. Por ejemplo, las regiones no deberían poder endeudarse a discreción.

Hay consenso en reducir los órganos en la Constitución. Y una interesante fórmula intermedia: la Constitución define un marco de autonomía para ciertos órganos y la ley los regula. Respecto del régimen político, una tensión antigua como la República: ¿presidencialismo o algo más parlamentarista? Muchos proponen semipresidencialismo y todos coinciden en aumentar el poder del Congreso frente al Gobierno, para que los parlamentarios sean más responsables de la suerte que corre el país. Se propone, por otra parte, eliminar o reducir las leyes orgánicas con su quórum supramayoritario. Lo mismo con la competencia del TC, sobre todo la preventiva obligatoria. Difícil discrepar de todo esto.

En relación con los tribunales, vuelve otra cuestión antigua: los tribunales administrativos. Se propone su creación dentro del Poder Judicial, empezando con el Tribunal de Cuentas. Como alternativa, un modelo de agencia independiente. En subsidio, mayor control judicial sobre los procesos administrativos, en especial los sancionatorios. Se analiza la Contraloría en este contexto. Y hay propuestas para mejorar el nombramiento de los jueces y el gobierno judicial.

Finalmente, sobre reforma constitucional, me quedo con la mayoría que propone que el Congreso tenga la última palabra y, quizás, un plebiscito para ratificarla. También con la mayoría que propone que una nueva Constitución se reforme con un quórum menos exigente que el actual, pero siempre más exigente que una ley (definir lo que es un gol no puede ser lo mismo que hacer un gol). Y otra cosa: la nueva Constitución no debería reformarse con más requisitos que la actual. Para no hipotecar el futuro. Y no hacer trampa.

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