Opinión La Tercera Lunes 14 de octubre de 2019

Más allá de las buenas noticias

Alejandra Benítez U. |
Foto: Kendal James

Buenas noticias traen las medidas anunciadas para atacar el alto gasto de bolsillo en medicamentos (GBM), ya que demuestran voluntad por parte de las autoridades de avanzar en esa materia que tanto preocupa a los chilenos. Sin embargo, se requiere ir más allá. Si bien la licitación de Fonasa con farmacias permite a sus usuarios obtener medicamentos a menores precios, se debiera poner el mismo  o mayor énfasis en asegurar el abastecimiento en los consultorios de los medicamentos que son gratuitos para sus beneficiarios. Si no, éstos terminan desembolsando de su bolsillo los recursos para costear fármacos que están incluidos en los beneficios del asegurador estatal.

Respecto de las medidas referidas a información, transparencia y promoción de bioequivalentes, es fundamental que se complementen con la exigencia de receta por Denominación Común Internacional (DCI) para medicamentos con bioequivalencia (que viene en el proyecto de ley aún en tramitación). Solo así se logrará empoderar al usuario, cuya decisión de compra es hoy altamente intermediada, tanto por quien receta el medicamento como por quien se lo vende en la farmacia. De todas maneras, la presión que puede ejercer un usuario sobre los precios es baja en relación con la de una institución que agrupa demanda, como es Fonasa, Cenabast o una Isapre. La licitación de Fonasa logra menores precios para sus beneficiarios justamente a través de esa vía. 

Por ello, llama la atención que aún no se tome la decisión de incluir a los fármacos ambulatorios dentro del plan de salud que deben cubrir todos los aseguradores en Chile y que tampoco se proponga incluirlo en el plan de salud único que plantea la reforma de Isapres. Ello sí impactaría de manera importante en el GBM.

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