Opinión ExAnte Martes 13 de septiembre de 2022

¿Qué hay detrás de las 40 horas?

María José Abud S. |
Foto: William Rojas

Esperemos que en la discusión legislativa se incorpore la adaptabilidad laboral, normas para hacer frente a las particularidades de cada industria y agendas postergadas que permitan efectivamente mejorar la calidad del empleo, para avanzar en el fin último de las 40 horas.

Esta semana se reactiva en el Senado la discusión del proyecto de 40 horas, con suma urgencia, y con indicaciones presentadas por el Ejecutivo. Chile sin duda está al debe en esta materia, teniendo la quinta jornada más extensa de la OCDE. La reducción de jornada busca aumentar el bienestar de los trabajadores, su calidad de vida y también su productividad. Sin embargo, también existen potenciales efectos negativos. Si bien el proyecto prohíbe la reducción de salarios, en algunas industrias podría aumentar el costo salarial por hora, siendo absorbido por las nuevas contrataciones mediante menores salarios o implicando un menor nivel de empleo.

Entre las indicaciones destaca positivamente la incorporación de una gradualidad de 5 años para alcanzar la jornada de 40 horas, como también medidas adicionales tales como el horario diferido de ingreso y salida para cuidadores de niños de hasta 12 años y la posibilidad de compensar horas por hasta 5 días extras de feriados. Sin embargo, hay al menos tres áreas que fortalecer en la discusión legislativa:

  • Incorporar la adaptabilidad laboral, elemento común de los procesos exitosos en reducción de jornada, y una de las principales recomendaciones de Mesa técnica de Expertos del 2019, en donde se propone una jornada promedio de 40 horas semanales pero calculadas en un periodo mensual, con límites de jornada diaria y máximo de días laborales semanales. La adaptabilidad de jornada es clave para lograr un mejor ajuste de las horas trabajadas con las preferencias de cada trabajador, no solo para mejoras en el bienestar, sino que también para aumentar la productividad y bajar las barreras actuales que enfrenta el empleo femenino.
  • Medidas complementarias para mejorar la calidad laboral: la demanda detrás de las 40 horas no es solo la reducción de jornada, sino que busca también mejoras en la calidad de vida. La misma mesa citada propone el desarrollo de una Estrategia Nacional para la Calidad de Vida Laboral, que incluye mejorar en aspectos como tiempos de traslados, o el fortalecimiento del rol del Sence. El Ejecutivo ha planteado la necesidad de acompañar esta medida con otras medidas de corresponsabilidad social. Esperemos que esto incluya, entre otras políticas necesarias, el reimpulso de políticas tales como el proyecto de sala cuna que se encuentra actualmente en el Senado y generar un marco efectivo para una mayor regulación del teletrabajo que limite debidamente la jornada laboral.
  • Estudiar las particularidades de industrias con jornadas excepcionales, como la minería, salud y el sector forestal, para hacer frente a la heterogeneidad de los puestos de trabajo y las diferencias por industrias en el nivel de sindicalización de los trabajadores.

 La propuesta del Ejecutivo si bien va en la dirección correcta no será suficiente para alcanzar el objetivo que persiguen las 40 horas. Esperemos que en la discusión legislativa se incorpore la adaptabilidad laboral, normas para hacer frente a las particularidades de cada industria y agendas postergadas que permitan efectivamente mejorar la calidad del empleo, para avanzar en el fin último de las 40 horas.

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